El Banco de España cita esta mañana a los bancos y cajas para explicar las medidas de la reforma.
Las entidades financieras que decidan fusionarse para sanear sus
cuentas por el 'ladrillo' tendrán que contar con la luz verde de sus
respectivas juntas de accionistas o asambleas generales antes del 30 de
septiembre de este año.
Así consta en el real decreto ley que publica este sábado el
Boletín Oficial del Estado (BOE), y que entra en vigor hoy mismo, en el
que se confirma que la integración de bancos deberá culminarse antes del
próximo 1 de enero de 2013.
Precisamente, el Banco de España ha citado esta mañana a varios
responsables institucionales de bancos y cajas para explicarles la
medidas contempladas en el decreto. Según informaron a Europa Press en
fuentes financieras, la reunión es de perfil "técnico y operativo" y
servirá para que los banqueros planteen al supervisor sus "dudas
concretas" acerca de la reforma.
La norma defiende la aprobación del real decreto ley por el
objetivo de lograr saneamientos en los balances bancarios que hasta
ahora no se habían adoptados. "El principal lastre del sector bancario
español es la magnitud de su exposición a los activos relacionados con
el sector inmobiliario, activos que han sufrido un fuerte deterioro
debido a la reciente evolución de la economía", recoge.
En concreto, las entidades inmersas en procesos de fusión deberán
presentar un plan de viabilidad económica y medidas de gobierno
corporativo antes del próximo 30 de mayo, al tiempo que el Gobierno les
exigirá compromisos para ampliar o "al menos" mantener la concesión de
crédito hacia la economía.
Según anticipó el ministro de Economía y Competitividad, Luis de
Guindos, este plazo se justifica en el objetivo de posibilitar una
integración "rápida y eficiente".
De Guindos admitió por ello que los procesos de concentración se
deberán culminar en plazos "extremadamente" reducidos. Una vez que las
entidades presenten al Gobierno sus proyectos de fusión, el Ministerio
de Economía tendrá un mes para dar su luz verde.
La banca española en su conjunto deberá sanear sus cuentas por el
'ladrillo' por importe de 50.000 millones de euros que detraerá de los
resultados en un único año, aunque las entidades que participen en
procesos de fusión contarán con unas condiciones más flexibles, ya que
podrán detraer estos recursos del capital y durante un proceso de dos
ejercicios.
La reforma financiera establece que las provisiones para cubrir
eventuales pérdidas en activos inmobiliarios problemáticos se elevarán
hasta el 80% en el caso del suelo, porcentaje que contrasta con el 31%
actual. En el caso de las promociones en curso, subirán del 27% al 65%, y
en el caso de la promoción terminada y de la vivienda, se elevarán del
25% al 35%.
Como medida para incentivar las fusiones, el Ejecutivo permitirá
que las entidades objeto de fusión acometan los saneamientos exigidos
durante dos ejercicios, y no hacerlo en un año como el resto del sector.
Y además estas entidades podrán ejecutar el saneamiento contra
patrimonio y no sólo contra resultados.
Ahora bien, De Guindos aclaró que las integraciones tendrán que
elevar los balances un 20%, aunque en algunos casos podrán ser un 10%, y
descartó que se realicen a través de las fórmulas de fusiones frías
(SIP). "Deberán ser a través de fórmulas societarias", explicó.
Sueldos limitados por las ayudas
Además, el Gobierno incluyó en el decreto la limitación a 600.000
euros del sueldo de la cúpula en las entidades que han recibido ayudas
públicas y a 300.000 euros el de las que han sido intervenidas por el
Estado.
El Ejecutivo ha establecido de esta forma un techo a las
remuneraciones de las entidades que han recibido ayudas públicas a
través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), organismo
dependiente del Banco de España, ya sea a través de créditos al 7,75%,
que aún no han sido devueltos en su totalidad, o de capital.