La ciudad vivió el peor accidente de metro de la historia de España. . 41 personas perdieron la vida en el siniestro y otras dos lo hacían días después en centros hospitalarios valencianos. La posibilidad de un atentado quedaba descartada a los pocos minutos del accidente tras las sospechas iniciales. El tren siniestrado, procedente de Paterna y con destino Torrent, entró en la curva a más de 80 kilómetros por hora. El tramo en el que se produjo el fatídico accidente está señalizado con una velocidad máxima de 40 kilómetros por hora.
El pánico se desató entre los viajeros que esperaban el metro en la estación de Jesús. Los primeros pasajeros del convoy siniestrado que dieron la voz de alarma al 112 no sabían donde se encontraban, el caos se dejó notar en el interior del túnel.
Todos los fallecidos, entre ellos el conductor y una revisora, viajaban en el primer vagón. El siguiente vagón de la unidad quedó girado y volcado lateralmente hacia la derecha y los dos restantes permanecieron en pie a pesar del impacto. La evacuación afectó a un total de 150 pasajeros.
La mayoría de fallecidos murieron aplastados. Los viajeros salieron disparados por las ventanillas del metro y después les pasó por encima el convoy. Los bomberos llegaron al lugar de los hechos menos de un cuarto de hora después del impacto.
Los efectivos de emergencias desplazados hasta el lugar se encontraron con un escenario dantesco. Los restos humanos de las víctimas se encontraban esparcidos sobre las vías.
La Generalitat estableció un puesto de mando avanzado que desde los primeros momentos contó con la presencia del jefe del Condell, Francisco Camps; la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá; y el entonces delegado del Gobierno, Antoni Bernabé.
Más de 300 personas participaron en las tareas de rescate. En la zona se instalaron dos hospitales de campaña para atender a los heridos que tras una evaluación inicial eran trasladados hasta los distintos hospitales valencianos.
Identificación de cadáveres Las escenas de consternación se vivieron desde primeras horas de la tarde en el Instituto de Medicina Legal de la Ciudad de la Justicia, donde 15 forenses trabajaban a toda prisa en las autopsias y la identificación de los cadáveres hasta pasada la una de la madrugada.
Tras las autopsias practicadas, la mayoría de los cuerpos fueron trasladados al Tanatorio Municipal. El levantamiento de cadáveres en el lugar del accidente finalizó alrededor de las 22.00 horas. Tras proceder a alzar el convoy, se comprobó que no quedaba ningún cuerpo debajo. De este modo, la Policía continuó investigando en el lugar del accidente durante toda la noche junto con los técnicos de FGV. Para retirar el vagón del lugar de los hechos fue necesario abrir un socavón en la vía pública y elevar el tren hasta la superficie.
La mañana del martes la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, acudió al tanatorio a dar el pésame a los familiares de los fallecidos acompañada por el presidente de la Generalitat.
El Consell se reunió de forma extraordinaria para decretar tres días de luto oficial y crear una comisión interdepartamental para coordinar las actuaciones a desarrollar entorno a la investigación de los hechos. Las muestras de afecto y pésame llegaron desde todos los puntos de España e incluso de las autoridades de otros países.