Entre sus obras se encuentra el auditorio de Torrevieja y la ampliación de la Institución Ferial Alicantina (IFA).
Tomás define a la alcaldesa como la coautora del desarrollo moderno de Valencia
José María Tomás Llavador (Valencia, 1954), arquitecto de dilatada experiencia y autor de importantes proyectos de la Valencia moderna, rompe en la siguiente entrevista con los estereotipos de quienes le puedan haber identificado políticamente con la alcaldesa de Valencia y su equipo de gobierno. Tomás Llavador se refiere a ella como coautora del desarrollo moderno de la ciudad, pero también asegura que en Valencia fue “vetado” entre 1991 y 1999.
¿Cómo afronta José María Tomás el presente?
Actualmente vivimos un momento de crisis económica, social y política. Es una época de replanteamientos y de enfoques en nuestro ámbito profesional. Para ello, los arquitectos españoles nos reuniremos en Valencia durante el mes de julio en la cuarta edición del congreso nacional, cien años después de haberse celebrado la primera precisamente en Valencia. Vamos a debatir y reflexionar sobre nuestro trabajo. El sector inmobiliario ha caído en una gran parte, y la otra, está bajo mínimos. Si algo se está salvando de dicha caída es la obra civil. En nuestro estudio, seguimos también con el proceso de internacionalización iniciado hace algunos años que nos ha llevado a países como Italia, Turquía, Dubai, varios países latinoamericanos y Vietnam.
¿Por qué son pocos los arquitectos españoles que se han internacionalizado?
Los arquitectos tenemos que ser capaces de exportar conocimiento y tecnologías. Venderlos y transmitirlos. España tiene a muchos arquitectos nacidos aquí que están trabajando en el exterior, pero en todo este tiempo no hemos sido capaces de salir lo necesario. También es verdad que hace falta un mayor esfuerzo por parte de las instituciones para que apoyen no sólo a las empresas manufactureras, sino a quienes vendemos conocimiento.
¿Qué le parece el replanteamiento del modelo económico que propone Zapatero menos dependiente del “ladrillo”?
Me parece excesivo el entusiasmo de querer transformar un país en tan poco tiempo. Por otro lado, ningún sector es negativo en sí mismo. No se puede despreciar al ladrillo ni a otros generadores de riqueza. La construcción es capaz de generar recursos y el intento de ponerle trabas es contraproducente. Hay que exigirle compromisos, pero no situarle obstáculos. Ahora es el momento de dar un gran paso y demostrar a la sociedad que se pueda aportar valor.
¿Volveremos a la burbuja inmobiliaria?
No, de ninguna manera. Tendrán que pasar muchos años para volver a una situación similar.
¿Recomendaría a quien se lo preguntara que es momento de adquirir un piso?
No creo que las viviendas vayan a bajar mucho más. Es el momento de comprar.
¿Quién está detrás del estallido de la crisis inmobiliaria?
En España los planes de ordenación se han diseñado sin ninguna reflexión. Los arquitectos hemos sido desplazados con permiso de la ley, las normas urbanísticas han permitido el caos en nuestro desarrollo y el desmadre ha sido tal que ahora los tribunales de justicia lo tratan de corregir. Hace falta un mayor equilibrio que las leyes aprobadas por los políticos han permitido desvirtuar. Los políticos deben corregir sus errores de forma global.
Es muy duro con la clase política…
Los políticos son una parte imprescindible de nuestra organización social y el trabajo que realizan requiere de una enorme responsabilidad. No obstante, me llevo igual de bien con ellos como con cualquier otro colectivo.
¿Qué piensa de que en ocasiones se le haya identificado con el PP?
No tenía constancia de ello. De todos modos, mi actividad la inicié con Clementina Ródenas durante su época como alcaldesa de Valencia. Yo era arquitecto municipal y entonces se me vinculaba con el PSOE. Pasaron los años, y cuando ganó el PP con Rita Barberá a la cabeza, se me vetó en el período comprendido entre 1991 y 1999. Tuve que hacer frente a muchas dificultades, pero salí adelante convenciendo con seriedad.
¿Y arquitecto de Rita Barberá?
La alcaldesa y Ricard Pérez Casado han sido los dos alcaldes clave en el desarrollo de la Valencia moderna, pero le tengo que decir que actualmente trabajamos más en Alicante, por decir una ciudad, que en Valencia. Nos hemos especializado en frentes marítimos y eso nos ha llevado a actuar en otras zonas como Perú, Turquía o Italia. Valencia es una tierra generosa y es aquí donde nací, estudié y empecé a trabajar. Mi mayor ilusión ha sido siempre vivir en Valencia, pero trabajar fuera.
¿Le gusta la Valencia actual?
Me encanta. Conocí una Valencia muy triste en los años 70 cuando salía de la dictadura que no tiene nada que ver con la de ahora. Era una ciudad sin pulso, sin alma, sin carisma. Ahora todo es distinto.
¿Cuáles han sido los aciertos y errores que se han cometido en esta ciudad desde el ámbito urbanístico?
Para empezar, decir que Valencia es una ciudad viva. Desde la manifestación reivindicativa de un gran espacio verde en el antiguo cauce del Turia hasta ahora se ha debatido mucho más que en otras ciudades y se ha producido un proceso de transformación creciente e intensificado por Rita Barberá. En cuanto a los errores, no creo hayan existido irreversibles, aunque hay acciones que se podrían haber acometido con mayor celeridad.
¿Cuál es el legado arquitectónico de la Valencia actual para las generaciones futuras?
La arquitectura es más perecedera que los espacios urbanos. La huella que el hombre deje, será la memoria histórica del futuro. Los grandes equipamientos, aeropuertos, espacios de congresos…, tienen una estructura y capacidad capaz de adaptarse a la evolución de los tiempos.
Últimos proyectos
La actividad reciente del estudio de José María Tomás se centra en proyectos como el auditorio-conservatorio de Torrevieja. Las obras avanzan y en el primer trimestre se han superado hitos importantes. También el primer premio en el Concurso internacional Piazza della Visitazione de Matera, el edificio de oficinas y usos formativos de la Cámara de Comercio de Valencia en Paterna, el Parque Tecnológico ACTIU, ya en uso y merecedor de premios como el concedido por la Federación de Obra Pública de la provincia de Alicante.