La organización manifestó su "repulsa" ante estos ataques y se mostró "convencida de que se trata de actos racistas y xenófobos, por la labor que nuestra organización hace en defensa de inmigrantes y refugiados".
CEAR se mostró "preocupada especialmente" por "el incremento de actos racistas que han tenido lugar en el último año en Valencia" y por ello pidió una investigación "que determine las responsabilidades por los ataques" contra ésta y otras entidades o empresas administradas por inmigrantes.
En este sentido, hizo un llamamiento a la sociedad "a reflexionar sobre la necesidad de la construcción de una sociedad intercultural en la que prevalezca el respeto a los derechos de todos" y agradeció "el apoyo de instituciones, organizaciones sociales y redes y plataformas" que les han mostrado su solidaridad.
Según explicó en el comunicado, su sede en Valencia sufrió el pasado sábado 3 de febrero la explosión de un petardo contra la fachada, que provocó la rotura de una ventana, cuyos fragmentos penetraron varios metros dentro del local. Ninguno de los usuarios, trabajadores o voluntarios de CEAR fue herido, pero la entidad subrayó que este "ataque podría haber generado daños físicos".
En la denuncia presentada en Comisaría, CEAR reflejó que "desde hace más de un año la sede viene sufriendo varios ataques con el lanzamiento de petardos de grandes dimensiones, tipo ´masclet´, contra los usuarios y trabajadores cuando éstos se encuentran en la puerta de la sede". En otras ocasiones, "se ha colocado silicona en las puertas".
CEAR Valencia, que afirma que ha mantenido "siempre" una "buena relación" con los vecinos del barrio, ya interpuso una denuncia el 21 de febrero de 2006 por la obstrucción de la puerta de la sede con silicona, que se repitió el 27 del mismo mes y por el mismo motivo.
El 13 de marzo de 2006 se documentó en parte policial una primera explosión, al que siguió una nueva denuncia por ataque con material explosivo el 1 de mayo de 2006. El 28 de noviembre y el 18 de diciembre de 2006 se produjeron nuevas denuncias por inutilización de cerraduras, unos hechos que "suelen producirse durante el fin de semana".