Font de Mora destacó que la evaluación llevada a cabo por la Conselleria de Agricultura se realiza proyectando la situación actual de los cultivos al momento futuro de su recolección, por lo que la situación en muchos casos es "reconducible" y, por lo tanto, los daños pueden reducirse si llueve.
El pleno del Gobierno valenciano ha abordado el informe elaborado por la Conselleria de Agricultura sobre los posibles daños producidos en el sector agrícola y ganadero como consecuencia de las temperaturas alcanzadas en los meses de julio y agosto.
Font de Mora explicó que este informe se trasladará próximamente al ministerio, ya que desde la Administración central se va a llevar a cabo una evaluación que permita territorializar los daños, con el fin de arbitrar medidas que ayuden a los agricultores de aquellas zonas que se hayan visto perjudicadas.
Según el conseller, se puede afirmar que, inicialmente, los daños ocasionados en la Comunidad Valenciana no han sido tan cuantiosos como en otras comunidades, en primer lugar porque el cultivo valenciano tiene un porcentaje de regadío frente a secano muy superior al de otras comunidades.
Font de Mora lo atribuyó a que las temperaturas no han sido tan extremas como en otros territorios donde se han alcanzado hasta 45 grados, con porcentajes de humedad muy bajos, ya que en la Comunidad las temperaturas rara vez han superado los 35 grados y la humedad ambiental relativa se sitúa en torno al setenta por ciento.