Algunas de las grandes composiciones seleccionadas, como "Cristo Crucificado", "San Roque", "El patriarca San Juan de Ribera" y "Santa Ana con la Virgen y el Niño", permiten adentrarse en la técnica que utilizaba este pintor a base de un empaste ligero, amor por el detalle y pequeños toques de pincel que les infundía un gran realismo dentro de la gran tradición ribaltiana.
La muestra "Urbano Fos, pintor (1615-1658)" agrupa varias docenas de óleos de temática religiosa y conventual de este artista, destacado seguidor en la ciudad del Turia del primer barroco, según la describió este martes en una conferencia de prensa su comisario y director del museo, Fernando Benito.
Acompañado por el secretario autonómico de Cultura, David Serra, y la responsable de exposiciones del Consorcio, Eva Doménech, Benito aseguró que "Urbano Fos fue el pintor más importante del primer barroco en Castellón, y paradójicamente su nombre había caído en el olvido hasta perderse su memoria histórica".
"De hecho -indicó el experto-, su obra se confundió durante mucho tiempo con la de Francisco Ribalta, al creer que éste era natural de Castellón y que toda su pintura seiscentista, localizada en la zona, tenia necesariamente que relacionarse con Ribalta, sin sospechar la existencia de otro pintor distinto y al que ahora homenajeamos".
El comisario atribuyo el desconocimiento historiográfico de este pintor a que su nombre no figuraba en los estudios realizados por Palomino, Orellana y otros autores que nunca mencionaron su nombre.
"Sabemos de su existencia por una serie de documentos aparecidos en las últimas décadas gracias a los cuales, ahora es posible trazar su trayectoria, tanto por Castellón como por Valencia, centros en los que fundamentalmente desplegó su actividad, testimoniando el ambiente devocional de su época de acuerdo con los postulados artísticos del momento", explicó.
En relación a su lenguaje pictórico, Benito precisó que "su estilo se muestra heredero de la tradición ribaltiana, con ciertos ecos de Espinosa, con tipos recios y sólidas figuras de tono severo y aplomado, con sombreados vigorosos de gusto tenebrista".
Por su parte, David Serra consideró a Urbano Fos como un "pintor clave" en la historia del primer barroco en Valencia al que hay que recuperar y situar en el lugar que por sus méritos merece.
"El siglo que delimitó tantas cosas en la configuración de nuestro pueblo, nuestra Historia y nuestra idiosincrasia a posteriori sirve de marco cronológico a este artista, cuya vida y carrera simbolizan a la perfección el legado de un talento especialmente dotado para la pintura podía aportar, no sin grandes esfuerzos y concesiones, en un contexto delimitado por unos determinados valores, creencias y costumbres", señaló Serra.
El secretario autonómico de Cultura indico que la vida de Urbano Fos en las tierras valencianas se desarrolló entre los años inmediatamente posteriores a la expulsión de los moriscos y cuando se empezó a erigir la Basílica de la Virgen de los Desamparados como acción de gracias por librar a Valencia de la peste.
Urbano Fos nació en Arnes (Tarragona) y residió muchos años en Tortosa, donde contrajo matrimonio y tuvo un hijo. Se formó en el taller del pintor tortosino Vicent Dací, y tras marchar a Castellón entró en contacto con Jose Conca.
Establecido en Valencia, compaginó la actividad de pintor conventual con negocios de otro tipo, muriendo en esta ciudad en 1658.