De este modo, los costes externos aglutinan indicadores de cambio climático, contaminación atmosférica, accidentes, contaminación acústica y degradación del paisaje y la calidad de vida.
Así, la prestación de cualquier servicio de transporte conlleva un impacto negativo sobre el medio ambiente que puede medirse económicamente en base a un sistema realizado por la consultora Infras y la Universidad de Karlsruhe (Alemania) para la Unión Internacional de Ferrocarriles (UIC).
La conclusión de esta medición es que "el tren es el modo de transporte más sostenible y con menor impacto negativo sobre el entorno". En concreto, el tren genera cinco veces menos costes externos que el transporte por carretera de mercancías, tres veces menos que el de viajeros por carretera y dos veces menos que la aviación civil.
De esta forma y expresados en euros por 1.000 viajeros por kilómetro y por 1.000 toneladas por kilómetro, en España los costes externos del transporte de viajeros, son de 76 euros en automóviles y 22,9 euros en ferrocarril. En el transporte de mercancías la relación de costes es de 87,8 euros en carretera por 17,9 euros en tren.
Renfe es la única empresa ferroviaria que realiza esta evaluación de ahorro de costes externos en base a una metodología avanzada del Departamento de Economía del Transporte de la Universidad de Leeds (Reino Unido). La conclusión de este estudio es que los trenes de Renfe ahorraron a la sociedad 205 millones de euros en la Comunitat Valenciana durante 2006.
Según este estudio, por categorías, el principal efecto negativo que los trenes de Renfe ayudan a minimizar es el del cambio climático, capítulo en el que el ahorro de costes externos ascendió en 2006 a 25,1 millones de euros. Le sigue la siniestralidad, cifrados en 21,4 millones de euros y la contaminación atmosférica, que representa 18,3 millones de euros entre los ahorros obtenidos por el transporte ferroviario en la Comunitat. Le secundan en importancia los efectos sobre el paisaje, la naturaleza y la contaminación acústica.