En el juicio, que tuvo lugar el pasado viernes en el Juzgado de Instrucción número 9 de Valencia,
Fernandes negó la acusación y sostuvo que ni siquiera había participado en el incidente, que se produjo sobre las cinco de la madrugada del pasado 4 de enero.
El fiscal había pedido para el jugador una pena de cincuenta días de multa con una cuota diaria de doscientos euros y que, junto al resto de acusados, indemnice al agente con 1.200 euros.
La defensa solicitaba la libre absolución del futbolista al considerar que no había quedado probado que arrojara el vaso ni participara en agresión alguna.