Este programa tiene dos objetivos: por un lado, conseguir la deshabituación de la drogodependencia, y, por otro, preparar al interno para reintegrarse a la vida en libertad a través del desarrollo de estrategias y recursos personales con los que enfrentarse a su proceso de cambio y que, a su vez, les permite adquirir responsabilidades cada vez mayores.
El perfil de los internos del programa son varones de entre 25 y 35 años, solteros, provinentes de una familia normalizada y con nivel de formación académica muy bajo.
Los profesionales que trabajan en el proyecto buscan propiciar al interno un ambiente idóneo para su deshabituación y un cambio en su estilo de vida. Además, se favorece que reencuentren su propia identidad y recuperen una imagen real y positiva de sí mismos.
Para lograr la reinserción del interno/a es necesario romper con las estrategias vitales que le han llevado al delito y a la drogadicción, así como educarles en la ética, hábitos y relaciones sociales a fin de que puedan incorporarse progresivamente a la sociedad.
Por ello, el proyecto cuenta con un programa educativo y formativo que pretende dotar al interno de recursos y habilidades que le permitan acceder a una reinserción social en condiciones de mayor igualdad.
Además de la deshabituación, el programa tiene como objetivo la disminución de la reincidencia delictiva. En este terreno, el proyecto se ha demostrado altamente eficaz puesto que ninguno de los integrantes del programa ha ingresado de nuevo en la penitenciaria.