En este contexto, y coincidiendo con el Día Mundial de la lucha contra la Droga, que se celebra, el psiquiatra del Centro de Salud de Gandia (Valencia) José Martínez Raga señaló que "está apareciendo un nuevo perfil de paciente que es muy distinto al que había hace 20 o 25 años atrás". Según dijo, se trata de un paciente joven, integrado en el mundo laboral y que reclama en la consulta nuevas opciones de tratamiento distintas a las que las que ha habido durante muchos años para los pacientes con dependencia a opiáceos.
Por su parte, el coordinador Psiquiatra del Centro de Atención Sociosanitaria (CAS) del Hospital Valle de Hebrón de Barcelona Carlos Roncero consideró que esta situación exige "una individualización del tratamiento que pueda derivar en elegir la mejor opción en función de la respuesta de cada paciente". De hecho, "pensar que se puede tratar a todos los pacientes con un único fármaco es poco realista", dijo. "Sería algo así como pensar que podemos tratar a todas las infecciones con un único antibiótico o a todas las depresiones con un único antidepresivo", apuntó.
"El tratamiento individualizado permite además una menor incidencia de recaídas en pacientes dependientes a la heroína", aseguró, por lo que "esta individualización del tratamiento se torna si cabe más necesaria, teniendo en cuenta que siete de cada diez pacientes en tratamiento con metadona por dependencia a la heroína consume de forma habitual otras drogas de abuso como la cocaína, cannabis o alcohol, y han entrado y salido más de tres veces del ciclo heroína-metadona". En la actualidad metadona y heroína siguen suponiendo el 34% de las demandas de ingreso a tratamiento.
En este contexto, la introducción de buprenorfina, declarado medicamento esencial por la OMS, en combinación con naloxona y comercializado como Suboxone para el tratamiento de la adicción a opiáceos supone un "gran avance en cuanto que se trata de una medicación segura que facilita la normalización de los pacientes con dependencia", aseguró.
"La evidencia clínica y experiencia de los pacientes tratados con Suboxone en otros países ha demostrado una mejora importante en la calidad de vida de los mismos además de que les facilita una mayor reintegración social y laboral", añadió.
Según Roncero, supone también un "paso adelante hacia la reducción del mal uso de dichos tratamientos" y "evita su utilización por vías inadecuadas y el riesgo de sobredosis ya que, desgraciadamente, con la heroína o con tratamientos opiáceos como la metadona, usada inadecuadamente, se han producido muertes de pacientes", lamentó.
En Europa más de cuatro millones de personas consumen opiáceos como la heroína, una adicción que cada año causa más de 7.500 muertes. Por su parte, España registra en la actualidad una de las tasas más altas de abuso de heroína en el marco de la Unión Europea.
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