‘Un islamista asegura que el 11-M se ideó en Valencia’. Este es un ejemplo de los titulares que acapararon todas las portadas de los medios de comunicación durante la primera semana de mayo. Pese a que esta revelación fue emitida por un reo islamista que sólo era un testigo más de la causa, todos los medios destacaron la importancia de su testimonio.
Sin embargo, la sentencia del 11-M hace caso omiso a este testigo, al que ni la Fiscalía le daba ya valor en sus acusaciones. No es que el juez descarte expresamente a la ciudad de Valencia como núcleo de operaciones de los atentados sino que, simplemente, ni lo menciona debido, en gran medida, a que la instrucción del juez de la Audiencia Nacional, Juan del Olmo, no le deja resquicio ni para plantear esta tesis.
Kamal Ahbar encarcelado por su colaboración en la huida de personas relacionadas con el 11-M en la operación que se conoció como ‘Sello II’, aseguró que el imán "Cartagena" y uno de los imputados en la causa y finalmente no procesados, el sirio Sabagh Safwan, fueron las dos personas encargadas de idear y dirigir los atentados.
Safwan, con el apodo de ‘El Pollero’ ya que regentaba un local en la avenida del Puerto de Valencia dedicada a la venta de pollos, era un confidente del CNI, pero el testimonio del preso Ahbar lo situó como ‘ideólogo’ de la causa. Sin embargo la Fiscalía, apuntaba a Rabei Osman El Sayed, alias ‘El Egipcio’, Hassan El Haski y Youssef Belhadj, como autores intelectuales de la sentencia.
El fallo del juez Bermúdez deja sin cubrir ese hueco sobre quién ordenó poner en marcha toda la operación para idear y dirigir los atentados. El Egipcio es absuelto –ver página 720 sentencia-; El Haski y Belhadj son condenados a 15 y 12 años de prisión –ver páginas 717 y 718- pero tampoco como autores intelectuales.
’El Pollero’ Por lo que respecta a ‘El Pollero’, el juez Bermúdez no hace mención a la declaración del testigo en sus argumentos judiciales. Safwan, que está actualmente en paradero desconocido, sí que fue investigado durante la instrucción de Del Olmo.
Safwan, era confidente del Centro Nacional de Inteligencia en Valencia. Las primeras investigaciones apuntaron a que dos de los suicidas de Leganés, Alekema Lamari y El Tunecino, llegaron a estar en ‘Chico rico, pollos asados’, local que regentaba el sirio a unos 300 metros del Puerto de Valencia.
Según las primeras investigaciones de la masacre, “El Pollero” se convirtió en la sombra de Lamari desde que salió de la cárcel en 2002. Los inspectores de la Comisaría General de Información de la Policía el 24 de marzo de 2004 le detuvieron por su presunto apoyo a Lamari. Meses después, volvió a ser encarcelado. Sin embargo, Safwan pese a que fue imputado nunca fue procesado en la vista oral que se celebró en la Casa de Campo de Madrid.
Colocación de las bombas Otro de los testimonios que desgranó el preso islamista es la relación de dos supuestos radicales con la tragedia de Madrid. Safwan especificó que, además de los siete integristas islamistas que se suicidaron en Leganés, los huidos Mohamed Afalah y Daoud Ouhnane, contribuyeron a la colocación de las bombas.
El juez Bermúdez sí que menciona a Afalah en su fallo. Al igual que el preso islamista, el magistrado considera que Mohamed –ver página 638 de la sentencia- huyó de Leganés y estuvo en Iraq tras la masacre. A su vez, el fallo del juez deja clara la intensa relación de Alfalah y su familia con algunos de los procesados en la causa judicial.
De hecho, Bermúdez cuando aborda la implicación de Youssef Belhadj –acusado como autor intelectual y finalmente sólo condenado por pertenencia a banda armada- recuerda su relación “con los huidos tras el atentado de Leganés el 3 de abril de 2004, Abdelmajid Bouchar y Mohamed Afalah”, -ver páginas 642 y 643-.
Según relata el juez “es significativo que en la madrugada del lunes 5 de abril de 2004, sólo dos días después del suicidio de los ocupantes del piso de la calle Martín Gaite núm. 40, planta 1ª, puerta 2ª de Leganés, Ibrahim Afalah reciba una llamada de su hermano –que se había marchado precipitadamente de España con Abdelmajid Bouchar- en la que le encarga que vaya a casa de Ibrahim Moussaten en Leganés y que le pida los números de teléfono deYoussef Belhadj y de Momoun Belhadj en Bélgica”.
Con este relato, el magistrado asegura la implicación de Belhadj en el 11-M y la relaciona con sus contactos con el huido Afalah, al que el preso islamista acusó en su testimonio como uno de los autores materiales de los hechos. Como ya es sabido, Bermúdez en la sentencia considera que los que colocaron las ‘mochilas-bomba’ en los trenes fueron Jamal Zougham, El Gnaoui y los siete suicidas de Leganés, más alguna persona sin identificar.
Puede que las indagaciones sobre el testimonio de Safwan y los lazos de Mohamed Afalah y ‘El Pollero’ con los suicidas pudieran aclarar más aspectos sobre quienes fueron los autores intelectuales y materiales, respectivamente. La sentencia no puede hipotetizar sobre su implicación debido a los ‘fallos’ en la instrucción de la causa.