Los partes meteorológicos anuncian algo de ´trángol´, que favorece que el mar esté picado, lo que revuelve el fondo marino y permite mayores capturas. En estos momentos, en lonja el kilo de langostino ronda los 50 euros. A pesar de las buenas perspectivas, los compradores no se han esperado y ya está haciendo acopio de cara a la necesidad que tendrán del valorado crustáceo durante las fiestas.
En el caso de que finalmente no aumentaran las capturas, la cotización podría dispararse, recordando récords como los 120 euros que llegaron a pagarse años atrás. El responsable de la subasta en la Lonja, Andreu Albiol, apuntó, en declaraciones a Europa Press, que "no se pueden hacer previsiones de a cuánto pueden llegar porque depende del número de barcas que van a pescarlo, el estado del mar y la demanda" y, además, dijo, "podría fallar el congelado que se espera de otro país, podría haber heladas en los mares de donde se exporta langostino, y los proveedores entonces podrían pedir más del de aquí".
Las barcas de Vinaròs centran su atención en estas fechas en la pesca del langostino, porque puede suponer un aumento de dividendos que permita acabar el año con mejores perspectivas tras este 2005 tan aciago por el aumento del petróleo y el peligro finalmente disipado de la instalación de un parque eólico marino frente a la costa de este municipio castellonense.
En estas últimas jornadas no han vuelto a puerto con suculentas capturas, entre 10 y 15 kilos cada una por día, por lo que ahora el langostino está un precio elevado. Hace medio mes rondaba los 25 euros, es decir, la mitad de lo que cuesta ahora por kilo.
Se calcula que las capturas totales de langostino durante este 2005 estarán sobre las 11 toneladas, o esa, cuatro por debajo del 2004, año que se recuerda como el mejor de los últimos 30 años. Lo habitual es no superar las 12 toneladas, puntualizó Albiol, tanto con las pequeñas embarcaciones, de trasmallo, como las de arrastre.
En Vinaròs, se dedican al langostino tanto las pequeñas barcas del trasmallo, con sus artes conocidas como ´del tiret´, desde el abril cuando los langostinos están cerca de la costa, y las de arrastre, desde otó, con el ´bou´, cuando este marisco se va hacia aguas más profundas y se entierra.
Los pescadores consideran que los langostinos están mucho más sabrosos en esta época, cuando están "colgados" en la arena y más próximos a la costa. En primavera, están a menor profundidad, es la época del desove y no tienen tanta consistencia, porque es el momento en que efectúan la muda para seguir con su proceso de crecimiento.
Los langostinos vinarocenses capturados en estas fechas se van habitualmente a Madrid, Alicante y Barcelona, además de los restaurantes de Vinaròs de mayor prestigio. Albiol, quien guarda una carta de un restaurante de París donde se ofrecen ´langostinos de Vinaròs´, señaló que el récord de cotización se logró hace aproximadamente 20 años, cuando se pagaron a 29.000 pesetas (fueron destinados todos a una boda).
En las fechas navideñas, los arrieros acostumbran a tener una "clientela fija que está dispuesta a pagar los langostinos a cualquier precio". Además, cada vez son más los que acuden a adquirirlos unas semanas antes de Navidad, cuando el precio es aún "bastante razonable" y los congelan en agua de mar.
"Así, congelados pueden aguantar perfectamente su sabor durante un mes o más, siempre y cuando al ser descongelados van directamente a la paella, conservando los restos del agua salada de mar descongelada, sin pasarlos por el grifo", apostilló Albiol.