- ¿Les soprendió el Supremo al anular el articulado básico del Plan de la Cuenca del Júcar?- Es una situaciación que se conocía desde hace tiempo y que se corresponde con una realidad que se confirma sentencia a sentencia y es que nuestro cuerpo constitucional reserva a la Administración del Estado la gestión sólo la de las aguas que discurren en varias autonomías. Eso no se contempló de forma adecuada en los planes que están en vigor y eso exige ahora un nuevo acuerdo con la Generalitat.
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Cataluña y Andalucía ya tienen transferidas estas competencias, ¿Se lo ha solicitado el Consell?
- Ya se han transferido las competencias en Baleares, Canarias y, en la Península se ha hecho, en lo que es la cesión de las cuencas internas, en el País Vasco, Cataluña, Galicia y Andalucía. Es verdad que gestionar determinados cauces en Valencia, al margen de la planificación global del Júcar, resulta muy complejo
. Por eso estamos trabajando con la Generalitat para dar una solución coherente con el fallo. De momento, no nos lo han solicitado y no es de extrañar que no haya habido una posición tan beligerante como se ha dado en otros territorios porque, como digo, la gestión interna de estas aguas sería muy compleja.
- ¿Cómo afecta también la directiva del Agua a esta planificación?- A partir del año que viene se revisará toda la planificación hidrológica para que en 2009 tengamos planes consistentes con esta directiva. Esto significará acentuar la colaboración entre administraciones porque, por ejemplo, esa directiva incide en que cada cuenca se tiene que gestionar de forma integral considerando las aguas costeras, labor que ahora tienen compartidas diferentes administraciones. Será necesario modificar las confederaciones hidrográficas y la idea que tenemos es integrar a las autonomías en la gestión de las grandes cuencas que son competencias de la Administración central para así crear un marco de corresponsabilización más efectivo.
-¿Esto afectará también a la modernización de regadíos que ahora corre a cargo del Consell?
- Las competencias en esta materia corresponden a las autonomías, aunque es difícil concebir una buena gestión del agua sin una buena gestión del regadío.
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Coincidiendo con el aniversario de la derogación del trasvase del Ebro, ha causado indignación la fiesta organizada el sábado en Tortosa. El líder del PSPV, Joan Ignasi Pla, condenó esta acción, ¿Y usted?
- Yo me reiteraría en lo que dijo, con buen criterio, el presidente de la Confederación Hidrográfica del Júcar. El Ministerio no está ni por los duelos victimistas, según los cuales se le ha robado el agua a Valencia, ni por los días festivos. El Gobierno lo que tiene que hacer es resolver problemas que se arrastran desde hace mucho tiempo con soluciones no demagógicas, como es el pensar que desde el Ebro se podría contar de manera estable con un suministro de agua. Porque eso no es así y la sequía ha demostrado esa vulnerabilidad que supone la dependencia de un territorio sobre el agua de otro, algo que está pasando con el Ebro y con el Tajo.
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En cambio el Consell insiste en que el trasvase, incluso en la situación actual, sería factible.
- El trasvase del Ebro se había empezado a construir sin haberse aprobado las reglas de explotación, sin tener un decreto para asignar las cuantías de agua para los usuarios y, en tercer lugar, el Gobierno anterior dijo que las tarifas del agua trasvasada se fijarían una vez terminadas las obras. Ésas son las tres razones por las que la Comisión Europea entendía que, ni se sabía cuánto de verdad se podía transferir, ni se a quién, ni a qué precio. Y éso está en la base del informe de cuatro direcciones generales de la UE que consideraron que esta obra era inviable económica y medioambientalmente..
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¿Cree que la petición de Murcia y Valencia para que permita su ejecución es un brindis al sol?
- Es un brindis al sol adicional a los que ya hemos tenido. Todavía estoy esperando esas 500.000 firmas que se anunciaron el año pasado que se iban a recoger para plantear una iniciativa legislativa popular en las Cortes en favor del trasvase. En el Parlamento esta obra está definitivamente derogada e insisto, no sólo por el PSOE, IU o ERC, sino que también votaron a favor CiU, Coalición Canaria y el PNV. Además, a lo largo de la tramitación de esta modificación del PHN, hemos podido escuchar cómo esos partidos -que no están apoyando la acción de este Gobierno y que han votado a favor de la derogación a pesar de que en su momento apoyaron al ejecutivo del PP, lo hicieron porque, literalmente, se les engañó con compromisos que después no se cumplieron. Eso está negro sobre blanco en las actas del Congreso y del Senado, lo que debería hacer reflexionar al PP sobre las razones que le han llevado a quedarse sólo.
- ¿Es consciente de que cuando acude a Valencia y acusa a los regantes de malgastar agua está tocando una fibra sensible, algo casi ancestral, que no le hace ganar simpatías?
- Yo he reconocido siempre que, en el conjunto de España, apenas hay un 15% de regadíos realmente eficientes y esos regadíos están concentrados en la provincia de Alicante y en la Región de Murcia. Me gustaría que quedara también claro en esta entrevista porque lo he dicho en muchos momentos, aunque no parece que eso sea lo que se oiga. Eso es compatible con el hecho de que en la Comunidad queda bastante regadío por modernizar -incluso con los datos que da la Generalitat, queda un 50%- pero eso es una barbaridad de agua que se está usando en el regadío como podría usarse en otros fines. En España, claro que sobreviven las técnicas de los mozárabes, pero cuando se hacen acequias con tierra o con hormigón en mal estado eso suponen muchas pérdidas.
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Usted y el ministro José Montilla tienen discursos divergentes en cuanto a los campos de golf. Su compañero los aconseja porque son oportunos para diversificar la oferta turística y usted los sanciona, ¿Cuál es el mensaje del Gobierno?- El ministro Montilla, como es obvio, no entra en el tipo de agua que se utilizan en estos campos. Cada uno tenemos nuestros objetivos. El de Montilla es que haya un turismo de máxima calidad, con mayor diversificación sobre el modelo de sol y playa. Por parte del mi departamento tenemos que insistir en que los campos de golf pueden ser perfectamente regados con agua reciclada, cosa que apenas se hace en España, no sólo en Murcia o Valencia, sino en Madrid, donde la inmensa mayoría se riegan desde el acuífero y eso se ha de cambiar.