Al respecto, explicó que las leyes "de por sí, no resuelven las cosas, por muy bien intencionadas que estén hechas" pero, dijo, "es importante que existan como referencia y como posibilidad para apelar a algo, en este caso, para que los docentes no se sientan abandonados, para que se les convierta en una figura difícil de atacar por los niños y los adultos".
Asimismo, el especialista explicó que la familia "debe preparar al niño para que el maestro se encuentre con una material aceptable para transmitir conocimientos, es decir, lo que antes se llamaba socialización primaria". En este sentido, afirmó que "son necesarias unas pautas de domesticación personal que permitan que el maestro no tenga que comportarse como un domador".
En su opinión, ni la sociedad en general, ni las familias y las autoridades en particular, "pueden dejar solos a los profesores. La sociedad debe pedir algo desde el punto de vista educativo, debe pedir un desarrollo de una educación que sea una reflexión sobre la cultura y la ciudadanía".
"Es necesario que se creen caminos de interacción entre la familia y la escuela, que se constituya una figura de respetar al maestro con un respaldo de todos", puntualizó Savater, al tiempo que argumentó que "hay que enseñar respeto, un concepto que no tiene nada que ver con el pánico".
Indicó que "hay que ejercer la autoridad en contra de la tiranía", en concreto, dijo, "hay que ayudar a crecer, aunque este término comporte cierta resistencia". "El educador tiene que ejercer su autoridad, lo que en ocasiones hará que caiga antipático, pero debe serlo, porque educar, en buena medida, es frustrar".
"El niño tiene una capacidad de aprender, y educarle es elegir lo que nos parece mejor para él recortando posibilidades, y eso es frustrar, porque el niño no conoce las finalidades. Esto, en algunas familias, nadie quiere asumirlo, pero hay que resistir, insistir y aceptar malas caras", lamentó.
La familia, según comentó, "normalmente piensa que cuando paga un colegio, ya paga para que le quiten este problema", pero, de lo contrario, aseveró, "si no se ejerce la autoridad en casa, ello repercute en el maestro, figura que no tiene elementos para hacer visible su autoridad".
No obstante, Savater señaló que los profesores que lo intentan, "el problema que tienen es que los padres van al colegio intentando imponer su autoridad sobre los profesores, actitud preocupante en la actualidad", al tiempo que criticó que ante esta situación "los profesores se encuentran como criados que no pueden tocar a los niños para no acarrear problemas".
Carga impuesta
Este "problema", explicó, "no ocurre en todos los continentes, ya que hay en lugares en los que respetan y sienten como un privilegio la educación". En este sentido, insistió en que la educación "no es un privilegio, es un derecho y en parte una obligación, pero no una carga impuesta caprichosamente, al contrario, debe ser una oportunidad".
Al respecto, el catedrático indicó que la familia "debe transmitir la importancia de ir a la escuela, que el hecho de asistir a este lugar es más importante que ninguna de las enseñanzas concretas". "Para esto, la familia es insustituible".
Por otro lado, señaló que también la televisión pública "como medio de comunicación que tiene gran repercusión en la sociedad", dijo, "debería poner programas de interés educativo, que alguno hay, pero todavía falta mucho por hacer".
Fernando Savater profundizó en que los "problemas" de violencia escolar responden a una "crisis de autoridad familiar, por dimisión o por abandono de las familias, quienes renuncian a la disciplina porque suponen que esto les va a hacer la vida más incómoda con sus hijos". Ante esta situación, lamentó, "los padres dejan en manos de los profesores la educación de los menores, y éstos no tienen instrumentos para imponer su autoridad".
Esta situación, según indicó, "se debe arreglar, porque viene arrastrándose ya mucho tiempo y se ha ido convirtiendo en un problema todavía más grave". "Es triste que tengan que salir en la televisión informaciones sobre maltrato a los profesores para que la gente se dé cuenta de lo que hay", dijo.
Preguntado por si consideraba que la sociedad era más violenta, indicó que "no", pero sí, dijo, "los niños son más indisciplinados, más brutos". Explicó que anteriormente, el niño "tenía respeto a la persona mayor y aceptaba esta figura, pero este respeto no existe, hay una especie de igualdad general por la que el menor ve al adulto no como poseedor de una experiencia sino como una fuente de molestias".
Asimismo, interpelado por cuáles eran los métodos más "correctos" para educar a los jóvenes, matizó que "es complicado definirlos, puesto que no hay una fórmula única, pero hay que dejarse llevar por los que tienen experiencia". En este punto, aconsejó que "nunca se debe pegar, salvo algunos cachetes cuando el niño es pequeño" y también se puede recurrir, según indicó, "a poner más deberes o incluso a que el niño se quede más tiempo en la escuela".