Pregunta- Según algunos estudios, la violencia escolar ha crecido en el conjunto de España y la Comunitat Valenciana. ¿Es cierta esa imagen que se da del menor ‘hiperviolento’ en las aulas? Respuesta- La violencia escolar, como creo que va decir el próximo informe del Defensor del Pueblo –a escala nacional-, no ha crecido. Al menos, no ha aumentado tan espectacularmente como desde algunos sectores universitarios se advierte, porque manejan un concepto de acoso escolar un tanto heterodoxo. Ahora hay mayor sensibilidad y es positivo. Sin embargo, en España entre el año 2004 y 2005 no creció la violencia juvenil, sino que bajó un cinco por ciento.
P-Desde los medios de comunicación y desde algunos sectores, se recogen las informaciones de peleas entre jóvenes y acoso en los colegios en primera plana. ¿No opina que se criminaliza la figura del menor? R-Es cierto, hay una criminalización de la figura del joven. La noticia del joven perpetrando violencia se abre un hueco en todo el mundo mediático. En la Comunitat valenciana tanto estos hechos como los de cualquier tipo de violencia encuentran un impacto tremendo. Las cifras no avalan esa hipótesis. Además, la inmensa mayoría de jóvenes y menores son gente solidaria. La infancia no es verdugo sino víctima de esta sociedad.
P-La Fiscalía va a calificar las agresiones a profesores como atentados a funcionarios, ¿Cuál es su opinión? R-Tenemos que estar acostumbrados a pensar que las acciones violentas tienen un componente jurídico, por ello aplaudo la preocupación de la Fiscalía. Ahora bien, me parece una medida que puede ser problemática ya que la mayor parte del profesorado no son funcionarios y todos los docentes deben tener la misma autoridad moral.
P-Pese a que sólo se dan a conocer los casos casi irreversibles existen muchos tipos de maltratos que reciben los menores por parte de sus padres, ¿Podría explicarlos? R-La negligencia es el maltrato dominante en España y a nivel internacional. De cada 10 casos, entre ocho o nueve son de esta índole. La negligencia es el no atender a las necesidades de cualquier niño ya sean sanitarias, educativas, alimenticias. Otra forma de maltrato es la violencia emocional que son el conjunto de acciones u omisiones que se pueden poner en práctica para mermar la autoestima del niño. El insulto o la desconsideración, actualmente están por encima de la violencia física en los registros sociales de España. La violencia física es la más detectable por médicos y por pediatras que juegan un papel importante pero que aún deberían hacerlo más. Y por último está el abuso sexual que es el menos frecuente pero el que causa efectos traumáticos más importantes.
P-¿No existe una laguna en la Administración central a la hora de abordar el maltrato infantil para recabar datos y cuantificarlos?
R-El Ministerio del Interior tiene datos que va publicando anualmente sobre maltrato infantil. Ahora bien, sí que es cierto que no existen datos actualizados sobre maltrato infantil al margen de Interior. El único estudio que existe es el elaborado por el Centro Reina Sofía que data de finales de la década de los 90 y que fue publicado sobre el año 2002. Ahora, el Ministerio de Asuntos Sociales nos ha ofrecido la posibilidad de volver a actualizar los datos. Lo que sí que es verdad es que hay problemas en la obtención de datos por el hecho de que los menores sólo tienen voz delegada.
P-Sin embargo en los servicios sociales municipales sí que existen distintos modos de cuantificar los tipos de maltratos ¿No hay una falta de homogeneidad?
R-Pese a que ahora está cambiando, las administraciones no se han dedicado históricamente a abordar la situación del menor con el suficiente rigor y esfuerzo. Cuando se nos encargó el último estudio, percibimos que en las direcciones territoriales tenían una recogida de datos que podía ser mejorable o que simplemente no era comparable entre un lugar y otro. Por iniciativa de varios ministerios se estaba impulsando una plantilla común, pero por mi experiencia no se ha materializado. Es necesario este patrón común para todas las administraciones. Mientras un problema no tiene cifras, es muy difícil desarrollar políticas preventivas.
P-¿Existen protocolos adecuados para la detección de posibles ofensas al infante?
R- La Comunitat Valenciana tiene un instrumento muy adecuado en este sentido. El problema es que los profesionales pueden pensar que llevarlo a acabo llegue a ser una pérdida de tiempo, es decir, que médicos y también profesores consideren que está fuera de sus competencias. Sin embargo, el maltrato infantil hay que tomarlo muy enserio. Es una lacra internacional que hay que erradicar porque el niño de ahora es el adulto de mañana.
P-En la normativa autonómica que se está ultimando sobre esta lacra, se plantea la creación de un Comisionado del Menor. ¿Implantaría la figura del Defensor del Menor en la autonomía valenciana? R-En el año 1996 se creó en la autonomía valenciana la figura del comisionado del menor que no me gustó porque era un cargo que se acumulaba al director general de Servicios Sociales. Un defensor debe ser independiente, molesto y capaza de meter el ojo a la administración. Además debería ser nombrado por Les Corts y, a ser posible, que su mandato no coincidiera con una legislatura.