En este sentido, Pallardó destacó las "importantísimas perspectivas" del sector de las energías renovables como "nicho" en el que España "está bien posicionada" y fuente de posibilidades para la "diversificación" ante la "desaceleración" de la construcción, por lo que lamentó que el debate sobre el uso de la energía nuclear en el ámbito civil "no se pueda plantear de forma enérgica y clara" en el país.
Así, explicó que hay una serie de países como EEUU, Francia, Rusia, China, India a los que se unen otros del norte de África como Marruecos, Argelia o Egipto, que "quieren utilizar esa posibilidad de generación de energía por media de la energía nuclear" para reducir los depósitos de hidrocarburos y continuar con el abastecimiento creciente" y por ello, ponen en marcha "reactores envejecidos" y otros de nueva generación "con las últimas tecnologías y máximas garantías", dado que la energía nuclear del futuro es "más segura" y "no produce residuos", aseveró.
Por el contrario, agregó, existe un "pequeño número de países europeos" formado por Alemania, Italia y España que no están en la misma "línea de recuperación y de incrementar su presencia en energía nuclear como elemento importante de sostenibilidad energética", postura que para el máximo responsable del prestigioso OCEI supone "un error". Añadió que pese a parecer "un tema tabú", España debería "replantearse" esa actitud y poner fin a la moratoria nuclear.
Pallardó incidió en que las energías renovables "constituyen un ámbito de negocio fundamental", en e que además, España "está bien posicionada", por lo que estimó "importante invertir y trabajar" en este sector, dado que el país "es ya una potencia en la energía eólica, no tanto, pero con cierta relevancia en la solar y está empezando a hacer cosas en biodiesel", importante volumen de negocio al que se añade, según dijo, que "es necesario incentivar ese tipo de actividades desde el punto vista del medio ambiente".
Finalmente, el director del OCEI resaltó que España podría situarse "al nivel de los países europeos" en cuanto al uso de energía nuclear "sin ninguna dificultad", aunque advirtió de que para ello debería ofrecer la "garantía" de que si la iniciativa privada acomete el "esfuerzo" de poner en marcha las centrales, "no las cerrarán en dos años", puesto que suponen un coste de "más de 3.000 millones de euros" y un periodo de entre "cinco y ocho años". Reiteró que debería verse como "una fuente energética más" que "se guiara por criterios de rentabilidad", puesto que "es la más cara de poner en marcha pero la más barata de mantener", concluyó.