En este sentido, indicaron que el Centro de Investigaciones y Experimentación Forestal-Banco de semillas de la Generalitat (CIEF) es el coordinador transnacional del programa, en el que también participan 12 regiones más del Mediterráneo localizadas en España, Francia, Grecia, Italia, Malta, Túnez, Marruecos y Egipto, y 13 centros de investigación y organismos gubernamentales.
En cuanto al proyecto, que cuenta con un presupuesto de dos millones de euros, de los que la Generalitat aporta un 25 por ciento, propone un conjunto de actuaciones dirigidas a evaluar los efectos del cambio climático sobre la biodiversidad de la flora mediterránea, así como actuaciones de conservación activa de las especies y hábitats más amenazados.
La cuenca del Mediterráneo es una de las áreas del planeta conocidas como ´hotspots´ o puntos calientes de biodiversidad, señalaron. Se denominan así por ser focos de especialización o refugio para un gran número de especies biológicas y que cuentan con una gran riqueza. Esa gran riqueza representa un 10 por ciento de la flora mundial, y cuenta aproximadamente con 29.000 especies, de las cuales, en torno al 60 por ciento son endémicas, es decir, no existen en otros puntos del planeta.
Asimismo, dentro de la cuenca del Mediterráneo existe además un elevado número de áreas de gran vulnerabilidad a los cambios medioambientales. Frente a las amenazas del cambio climático, son varias las iniciativas europeas que diseñan y elaboran planes para evitar los efectos negativos sobre el patrimonio natural, explicaron.
A este respecto, Centeno aseguró que con este conjunto de actuaciones se está "asegurando el futuro" de muchas de las especies mediterráneas y de la conservación de los hábitats en los que se encuentran.
Entre las actuaciones previstas en este proyecto, liderado por la Conselleria de Medio Ambiente, las mismas fuentes destacaron los trabajos de restauración de hábitats degradados y de refuerzo de las poblaciones amenazadas, que tiene como objetivo el establecimiento de una metodología de trabajo común entre todas las administraciones participantes.
En este sentido, la directora general señaló que se está haciendo "un importante esfuerzo" en la restauración de lagunas temporales mediterráneas, unos ambientes de gran singularidad ecológica y florística considerados como prioritarios de conservación por la Comisión Europea.
En el desarrollo de este proyecto se están aportando "innovadoras técnicas" de aplicación a la biología de la conservación vegetal para optimizar los protocolos de conservación y producción de especies.
Igualmente se estudian las diferencias en la germinación de las semillas en distintas poblaciones situadas a lo largo de un gradiante climático y de los cambios en los procesos reproductivos de un conjunto de especies de plantas de distribución circummediterránea y de flora singular para evaluar los efectos del cambio climático.
Además, destacaron que se está incrementando la cooperación con centros del norte de África, una de las zonas más vulnerables y menos estudiadas de la cuenca, así como también la acción sobre otras áreas sensibles como las islas mediterráneas
De esta manera, se conseguiría formar colecciones de materiales genéticos de las especies más amenazadas. Esto incluiría tanto la conservación de lotes de semillas en los bancos como la obtención y el mantenimiento de colecciones vivas en los jardines botánicos.
El trabajo de estos bancos de semillas resulta "fundamental" para asegurar la conservación del material genético de determinadas especies, muchas veces en peligro de extinción, ya que en ellos se recogen y conservan las semillas de estas especies que después se plantarán en el territorio valenciano.
Estos bancos de semillas son el medio "más seguro y más práctico" para salvaguardar el patrimonio vegetal conservando muestras, sobretodo semillas de las especies silvestres más amenazadas. Son "la mayor garantía" a largo plazo para la conservación de la flora mediterránea, concluyó Centeno.