Camps hizo estas declaraciones durante el derribo de parte del muro de la antigua Cárcel Modelo de Valencia, que albergará oficinas de la administración autonómica, con el que se inician las obras del centro 9 de Octubre que estarán finalizadas en un periodo de 14 meses.
En el acto también estuvo presente la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, la presidenta de la asociación de vecinos del barrio Nou Moles, Casilda Osa, así como representantes de la Unión Temporal de Empresas (UTE), que reúne a Dragados, Rover Alcisa y Construcciones Luján y será la encargada de ejecutar las obras por 92 millones de euros, valor que también incluye los seis primeros años de conservación y mantenimiento.
El jefe del Consell señaló que la apuesta servirá para "ser eficaces y eficientes" desde el punto de vista de la organización interna de la administración autonómica y que albergará inicialmente unos 2.200 empleados públicos, que podrán aumentar hasta 3.000. Además, indicó que "se ha planteado excepcionalmente bien porque en 14 años estará pagado por la economía de escala, como es el gasto de mantenimiento o desplazamientos, y por el ahorro de alquileres", ya que reunirá a "cuatro o cinco consellerias" y un edificio Prop, que supondrá un ahorro de 7,5 millones de euros al año, y un aparcamiento con capacidad para 800 plazas.
El futuro centro mantendrá la estructura del edificio central de la antigua cárcel y presentará cuatro edificios en la parte exterior. Además, la zona externa se habilitará para uso público ya que se derribará el muro perimetral, aunque, según indicaron fuentes del Consell, se mantendrá una parte del muro "como lo exige Patrimonio por su valor histórico".
A este respecto, Camps citó al conseller de Economía y Hacienda, Gerardo Camps, quien, mientras derribaban la primera del muro, pidió al President que explicara que "caen los muros pero se mantienen los árboles centenarios". "Que se mantenga el ambiente que hay que conservar, porque hay cosas que no tiene sentido conservar, ésa es la apuesta ideológica del proyecto que se pone en marcha", matizó el jefe del Consell.
Asimismo, felicitó al arquitecto porque los edificios externos son de cristal y acero, lo que permite dotar al centro de "modernidad y vanguardia", y no de ladrillo cara vista, que se encontrará en las paredes históricas de la parte central.
Por su parte, Rita Barberá se mostró "feliz porque hemos empezado a tirar el muro" y dijo que le satisface porque, "además de ensanchar el barrio, tirar el muro es hacer un canto a la libertad, en definitiva, de la ciudad" y afirmó que el centro administrativo, que ocupará 100.000 metros cuadrados, se convertirá en una manzana "modélica y emblemática de la Valencia líder del siglo XXI".
Arquitectura de vanguardiaEn este sentido, manifestó los "continuos elogios" a la capacidad que ha tenido la ciudad de Valencia y la Generalitat de poder "compartir y converger en un mismo objetivo de recuperar el patrimonio histórico y de ser líderes en arquitectura de vanguardia" y resaltó que el proyecto "recupera la naturaleza patrimonial e histórica del edificio complementado con la vanguardia de otros edificios modernos".
Barberá también insistió en que "comienza la transformación del barrio valenciano de Nou Moles" y dijo que empieza el tiempo de modernidad, orgullo y belleza del barrio de Nou Moles, sobre lo que recordó proyectos que "ya están en marcha de una manera evidente". Así, indicó que el Ayuntamiento de Valencia ha comprado ya el antiguo pabellón de Marcol y que este año comenzará el derribo para convertirlo en una zona deportiva, algo que, aseguró, "es una vieja aspiración de los vecinos". También nombró el centro de día para atención de las personas mayores y señaló que pondrán la primera piedra del centro de salud del barrio en "fecha inmediata".
"Como le ha pasado a otros barrio de Valencia, Nou Moles va a tener ahora una actuación integral, que va a cambiar toda esta zona de la ciudad y se va a convertir en uno de los barrios más atractivos de la ciudad", destacó la alcaldesa.
Tras el acto, la presidenta de la asociación de vecinos de Nou Moles, Casilda Osa, se mostró "satisfecha por los vecinos" que, aseguró, "llevaban mucho tiempo pidiendo que tiraran el muro y empezaran las obras", que, indicó, supondrá un aumento de dotaciones para el barrio.
Respecto a estos servicios, señaló que han insistido mucho aunque lamentó que "no nos van a hacer todo lo que hemos pedido". Así, indicó que dispondrán de una biblioteca y una sala de usos múltiples aunque dijo que desconoce "si el gimnasio y guardería al final se podrá conseguir, esperamos que sí".
Preguntada sobre las voces críticas con el proyecto arquitectónico, afirmó que respeta a todo el mundo y que no todo el mundo estará de acuerdo, pero que habla por sus vecinos. Casilda Osa explicó que habrían querido más dotaciones pero "hay que poner los pies en el suelo" y, matizó, "con que nos hagan fuera lo que no cabe aquí, me doy por satisfecha".
Sobre la altura de las torres, dijo que no conocen críticas y que los vecinos han ido a la asociación para pedir que "la administración haga lo que sea, pero rápido", sólo solicitó que todo el centro quede "en armonía".