Así se desprende de la segunda parte del estudio ´Informe sobre el uso y los contenidos de televisión´, difundido en una rueda de prensa por el presidente de la Asociación Valenciana de Consumidores y Usuarios (Avacu), Fernando Móner, y el conseller de Educación, Alejandro Font de Mora. Los datos del estudio, realizado tras analizar 150 horas de grabación de ocho cadenas no de pago a finales de 2007, se incluirán en una guía que se repartirá entre responsables educativos; cadenas de televisión; a la Sindicatura de Greuges; al Defensor del Pueblo; y a las AMPAs. Junto a éste, la conselleria pretende elaborar otro estudio sobre revistas juveniles, y uno más sobre internet y teléfonos móviles.
Del informe se observa que un 30,13 por ciento de los menores ve un mínimo de dos horas entre semana la televisión, mientras que un 65,1 por ciento lo hace los fines de semana o festivos y, a pesar de estos índices tan altos, la programación destinada a este público es "escasa" en la mayoría de cadenas abiertas de televisión. De hecho, tan sólo una de las ocho emisoras no de pago estudiadas dispone de una programación infantil en las tardes de lunes a viernes.
Así, en horario de tardes, de 17.00 a 20.00 horas, que es cuando debe haber una superprotección a los menores, las televisiones ofrecen telenovelas; programas sobre crónica social y de actualidad; programas sobre crónicas del corazón; ´reality shows´; programas de testimonios; concursos; venta de productos por televisión; series o películas no recomendadas para menores de 13 años y programan sin ningún tipo de clasificación respecto a la edad.
Por ello, ahora, los niños están expuestos, entre otros, a programas que transmiten violencia; sexismo; infidelidades; falta de respeto hacia iguales o hacia padres y educadores; morbosidad por la vida ajena y uso de un lenguaje soez. Contenidos que Fernando Móner definió como "nada recomendables".
En cuanto a la mañana y a medio día, sí existen dibujos animados "de calidad", pero éstos se mezclan con otros que utilizan técnicas agresivas; contenidos violentos; fomentan la competitividad; hacen comentarios sexistas y faltan el respeto hacia el prójimo -padres, educadores o compañeros-.
En los dibujos se observan, de esta manera, técnicas agresivas como cambios rápidos de imagen y de plano, de sonido bruscos y exceso de flashes; frases violentas como ´no quisiera matar a mi mejor amigo´; o muestran violencia en el ámbito escolar como resolución de conflictos. Por ello, en este último punto, en el informe se alerta de que los esfuerzos que se hacen desde las escuelas para ser transmisoras "eficaces" de valores sociales "se ven enturbiados por el fomento de los contravalores en la televisión".
En estos programas infantiles también se fomenta la competitividad y la humillación del perdedor; o comentarios sexistas y machistas como ´No llores, ¿es que no eres un hombre?. Debería darte vergüenza´. Asimismo, aparece un uso despectivo de la imagen de la mujer o comentarios soeces como ´Oh, es un globo teta, hínchalo más mamá´.
Además, en los dibujos, el más violento suele ser el guapo o atractivo; los violentos siempre tienen una justificación aparente, aunque sea absurda; es recompensado por sus actos -o se premia al violento o no se le castiga-; y aparentan que sus acciones violentas no tienen efectos como el dolor, el daño o incluso la muerte. De este modo, se banaliza la violencia.
Por otro lado, en cuanto a los dibujos animados para adultos, muchas veces se emiten en horario en el que muchos menores están frente al televisor y, aunque se destinen a un público mayor, es "muy frecuente" que sus personajes sean patrocinadores de productos dirigidos especialmente al público infantil.
Bombardeo de publicidadLos padres opinan que existen grandes cortes publicitarios en los que se bombardea a los niños con anuncios, y que, en algunos mensajes, se confunde la felicidad, la diversión o el ´status´, y se crea la necesidad de poseer lo anunciado. Así, el mensaje de la publicidad es ´para poder contar con la aceptación de nuestros iguales, para tener éxito, hay que adquirir o utilizar ciertos productos o servicios´. Ante ello, desde la encuesta se recomienda enseñar a los menores a consumir racionalmente y evitar el sobreconsumo.
En concreto, en el tramo de superprotección, los más pequeños están expuestos a un gran número de anuncios, cuyo objetivo directo de sus mensajes es bollería industrial; golosinas; coleccionables infantiles o consolas y videojuegos. Todos, normalmente, acompañan regalos promocionales y mensajes como ´superfashion tu estarás´; o ´con estos regalos, el colegio nunca fue tan divertido´.
Ante los resultados de este estudio, se aconseja que los padres vean la televisión con sus hijos; escojan programas apropiados a su edad; limiten el tiempo y apaguen la televisión durante las horas de comida; de estudio y de juego; discutan con ellos sobre el papel de la publicidad; eviten el ´zapping´ y no ubiquen la televisión en el dormitorio de los menores.
Con todo, Font de Mora advirtió de que "muchas veces" no es que la televisión no eduque, sino que "promulga contravalores", por lo que este estudio pretende, por un lado, concienciar a los padres de la necesidad de que sepan lo que ven sus hijos y, por otro, hacer una llamada a las cadenas porque "no todo es válido".
Tanto Font de Mora como Fernando Móner abogaron, ante esta situación, por aumentar la autoregulación desde las cadenas de televisión y por la base social, antes de modificar y endurecer la legislación. En concreto, el presidente de Avacu recordó que ya la Unión Europea está tomando medidas al respecto, sobre todo en lo relativo a la publicidad.