Entre las deficiencias, destacaron la "carencia de una adecuada señalización del punto de playa accesible" y que no exista "ninguna rampa practicable" que permita alcanzar la que da acceso al mar, algo que, hasta el momento se suple con una salida de cochera que "no presenta el firme adecuado para que una persona con algún tipo de diversidad -motora o visual, temporal o permanente- pueda llegar a ella con seguridad", lamentaron.
Pese a que reconocieron que "la conciencia en temas de accesibilidad ha mejorado" en todo el valle de la Valldigna, insistieron en que "no por ello se ha de bajar la guardia". De hecho, "el espacio de la zona de descanso de la playa -plataformas de madera ubicadas en la arena- no es el suficiente" y la zona de sombra habilitada se compone de un toldo "bastante raído y maltrecho que corre el peligro de ser llevado por el viento".
También criticaron que los tablones de madera que componen la plataforma presentan separaciones entre sí -en algunos casos de más de 30 centímetros- lo que "pone en peligro la integridad física tanto de los usuarios como de los efectivos de la Cruz Roja que allí trabajan", alertaron.
Además, el acceso desde esta plataforma al agua con una silla anfibia resulta una tarea de "alto riesgo" debido al desnivel existente entre la base de madera y la arena, así como por el escalón natural que crea cada día el mar entre el nivel del agua y la arena, añadieron.
No obstante, el presidente de la asociación, Francisco Javier Chordá, se mostró "plenamente confiado" en que desde el Ayuntamiento se tomarán las "medidas oportunas, como en otras ocasiones ya se ha hecho, para dar soluciones a los problemas", para lo que ofreció su "colaboración desinteresada".
Para ello, Chordá propuso que, si se trata del punto de playa accesible definitivo, se efectúe la pavimentación de una pequeña superficie desde el final de la rampa de acceso a la playa hasta donde están ubicadas las fuentes fijas, "de forma que se permita poder tomar el sol fuera de la temporada estival.
Por último, sugirió dejar de forma permanente las dos plazas de aparcamiento reservado para personas con movilidad reducida que se encuentran más cercanas a la rampa de acceso a la arena, además de reponer las otras seis en la temporada estival.