Méndez, que se pronunció en estos términos en rueda de prensa, antes de comparecer en la apertura de la Escola d´Estiu de UGT-PV, en Paterna que en esta edición aborda ´El presente y futuro de la energía a debate´, destacó que, "en la lucha contra el cambio climático", y en relación contra las energías que "puedan plantear riesgos, hay que tener un compromiso ético", pero matizó que "hay que huir del deslizamiento de un compromiso ético a una cuestión estética".
En este sentido, aclaró que "si prescindiéramos de la energía nuclear, tendríamos que aumentar considerablemente y a un ritmo acelerado la utilización de las energías renovables", un objetivo que el sindicato "apoya", a pesar de que "son energías caras y que no son fácilmente gestionables porque dependen de las condiciones meteorológicas".
No obstante, apuntó que prescindir de las centrales nucleares también supone "aumentar el uso de gas para las turbinas" e incrementar la interconexión con Francia. Al respecto, resaltó que esto conllevaría que "al final seguiríamos consumiendo energía nuclear, pero sería comprada, porque el 85 por ciento de la energía de Francia es electronuclear" y, por tanto, "también aumentaríamos la dependencia energética", añadió.
Así, consideró que España, "ni en la actualidad ni en los próximos tiempos, puede prescindir de ninguno de los elementos del mix energético" y que necesita "todas las fuentes de energía primaria que hay".
Del mismo modo, el secretario general de la UGT apostó por "una política energética que parta del ahorro" en virtud de "la alta dependencia energética" española, que está por encima del 80 por ciento y que provoca que sea un país "más vulnerables al impacto de petróleo" que el resto de Europa.
Por ello, mostró su "apoyo a todas las medidas que contribuyan a reducir el consumo energético, por una razón económica, pero también por una razón ética", ya que "un tercio de la población mundial no tiene acceso a la energía, y los consumos de energía de los países desarrollados son incompatibles con el uso de la energía a nivel mundial".
En este sentido, consideró que "es muy importante que se abra una mesa de debate sobre la política energética del país" para hablar de las "necesidades de España" en esta materia, en un marco en el que "el petróleo está caro y en el que tenemos que intentar conseguir un ahorro energético, pero, al mismo tiempo, garantizando el suministro a la actividad económica y social del país", apuntó.
El secretario general de UGT destacó que la organización sindical está "comprometida" en la lucha contra el cambio climático, pero consideró que a la hora de analizar la reducción de los gases de efecto invernadero no se debe hacer la cuenta en función del CO2 que "emite" Europa", sino que el que "produce", una cifra que resultaría de la suma del CO2 que se produce en Europa, pero también "del CO2 que se produce en otros países con normas menos exigentes en materia contaminante y de los que se importan productos masivamente".
Impacto
Preguntado por el impacto que pueda tener el aumento del precio del petróleo en determinados sectores como el transporte o el del automóvil, negó que exista "una amenaza particularmente diferente" en estos dos sectores, en relación con el resto de la economía y los competidores.
Así, en el sector del automóvil, "hay que tener en cuenta que la elevación del precio del petróleo ha sido general, no ha sido sólo para España", y por tanto, "ha sido un factor que si dificulta la competencia de las empresas españolas, dificulta la competencia de todas las factorías.
Por lo que se refiere al transporte destacó que "hay que abordar un proceso de renovación de la flota para reducir la contaminación, porque los sectores más importantes que contribuyen a los gases de efecto invernadero no son los sectores industriales, sino el transporte y la vivienda".
Por el contrario, aseguró que "sí que hay un sector en el que la elevación del precio de la energía puede afectar", en concreto las empresas de gran consumo de energía eléctrica como son las cementeras o las siderúrgicas. Al respecto, manifestó que el Gobierno "tiene que actuar con mucho tiento para no perjudicar la competitividad de estas compañías".
Méndez se refirió también al mercado internacional de la energía y señaló que "es interdependiente y en teoría está representado por empresas, pero en la práctica está representado, por un lado, por empresas-estado y por el lado de Europa, por empresas". Así, se produce "un desequlibrio en la interlocución que se debe resolver", y por tanto, se debe "proteger la capacidad de interlocución en materia energética entre Europa y los países de suministro", apuntó.