Al respecto, indicaron que esta "pionera" tecnología desarrollada por IBS "permite la transformación de todo tipo de grasas animales y residuos vegetales en biocombustible de segunda generación que, además de no competir con los alimentos, cuenta con la ventaja de no generar ningún tipo de rechazos".
La compañía también desarrolla investigaciones de empleo de su tecnología para la transformación de los lodos generados por las planta depuradoras en un biocombustible, y llevó a cabo una inversión inicial de 15 millones de dolares, que destinarán a la construcción de planta piloto e instalación de un centro de I+D+I.
El objetivo de IBS do Brasil es "aplicar la tecnología de sus plantas de tratamientos de residuos en algunos de los sectores más importantes de la economía brasileña, como pueden ser los residuos de la industria de transformación animal y vegetal no resueltos en las estación de efluentes", explicaron las mismas fuentes.
Brasil es uno de los mayores productores del mundo de vacunos, porcinos, pollos y pavos, mientras la grasa sobrante de los animales genera grandes residuos para esta industria, por lo que la instalación de la tecnología de IBS "permitirá la conversión y revalorización de estos residuos, que actualmente tienen otros destinos y significativos costos para las compañías, en biocombustibles que además pueden permitir el autoabastecimiento energético sustentable de las fábricas".
La sede de la compañía estará situada en el estado de Sao Paulo, donde se construirá un centro de I+D+I de similares características al que IBS posee en Valencia, en el que luego se instalarán las diferentes empresas españolas que acompañan a esta compañía en los desarrollos de los distintos proyectos que la misma tiene en Brasil.
Además, IBS do Brasil y Banco Ambiental han firmado un acuerdo con la ONG local Oxigenio para el desarrollo de proyectos sociales, en ese país amazónico, basados en la misma tecnología innovadora.
El responsable de IBS, Onildo Mersing Huusmann, destacó que Brasil "es uno de los países con más recursos de toda América Latina, pero también es un mercado con muchas peculiaridades y de difícil acceso", matizó.
De este modo, indicó que la entrada de IBS en Brasil les "abre un sinfín de oportunidades en industrias como las referidas o las plantas de tratamientos de aguas servidas", de modo que "lo que hasta ahora han sido residuos para las empresas, se convierten en un activo capaz de generar combustible para abastecer a su fábrica o su flota de vehículos", subrayó.