Moragues es el voluntario de mayor edad de Proyecto Hombre Valencia y el que lleva más tiempo colaborando, apuntaron desde la entidad benéfica. En la actualidad, el anciano cocina todos los miércoles para las más de 20 mujeres de la residencia para la deshabituación de las drogas de Proyecto Hombre Valencia, así como para el centenar de hombres del centro de día de la entidad.
Al salir de la sede de la fundación, situada en la calle Esteban Pernet de la capital valenciana, Moragues se dirige en su propio vehículo hacia el Centro Penitenciario de Picassent, donde colabora en talleres de manualidades para los reclusos del módulo 1, donde Proyecto Hombre mantiene una unidad terapéutica.
En años anteriores, Moragues, ha realizado cursos de formación de voluntariado en Proyecto Hombre, ha desarrollado también labores de mantenimiento, de primera toma de contacto con los usuarios, de acompañamiento en convivencias de fin de semana e incluso turnos de noche en distintos centros de la entidad en Alzira, Alaquàs, Pobla de Vallbona y Valencia, manifestó el propio voluntario.
El anciano también escribe poesías para los reclusos del centro penitenciario de Picassent y para los usuarios de Proyecto Hombre, ya que "la realidad de estos chavales es muy dura y con amabilidad y una sonrisa todo es más llevadero en la vida", apuntó. Otra de las actividades en las que colaboró fue el teatro de Proyecto Hombre, que, según dijo, "ya había hecho antes como catequista para los chavales de Confirmación de la parroquia y sé que es algo que gusta mucho".
Enrique Moragues comenzó a colaborar en Proyecto Hombre tras jubilarse como empleado de una empresa de riego agrícola. "Había trabajado muy duro durante toda la vida y sentía la necesidad de hacer algo por los demás desinteresadamente", recordó. De este modo, fue el párroco de Corbera quien le ofreció la posibilidad de ser voluntario en Proyecto Hombre.
Lesión de espalda crónicaEl voluntario, que había sufrido en años anteriores una grave lesión de espalda crónica, inició su colaboración en Proyecto Hombre con una muleta y, desde hace unos años la situación empeoró, lo que le obligó a caminar con dos. No obstante, aseguró que "el dolor y los obstáculos se superan mejor con optimismo y tratando de ayudar a los demás", y añadió que la "fe católica también me ayuda mucho en todo ello".
En un principio Moragues, que está casado y tiene dos hijos, iba acompañado de su mujer, pero ahora ella se queda en casa, y le ayuda a comprar la comida que después cocina para los integrantes de Proyecto Hombre. El anciano resaltó que su esposa le "anima mucho a venir" y que su colaboración es "un regalo de Dios para mí, algo que me llena y que me da mucha alegría".
Enrique Moragues recibió hace unos años como reconocimiento la ´Llave de Proyecto Hombre Valencia´ por su labor como voluntario. Además, los beneficiarios, voluntarios y trabadores de la entidad le organizan fiestas de cumpleaños, e incluso, varios usuarios le han invitado a sus bodas.