El número de espectáculos presentados al certamen baja un 36% a causa del descenso de producciones que ha provocado la crisis.
El sector de las artes escénicas valencianas no se rinde. A pesar de las dificultades económicas y el bajo estado de ánimo que cunde entre los profesionales del sector, la Associació Premis Abril ha decidido seguir adelante con la edición de 2010. "Es la manera de demostrar que las gentes del teatro y la danza de la Comunitat se resisten a ser laminados por una política cultural delirante y errática", señalaron desde la organización.
Por eso, ya preparan un certamen completamente diferente a todos los anteriores. De esta manera, el sector quiere expresar su repulsa a la política cultural de "tierra quemada" que se está poniendo en práctica desde el Consell. Por eso los Premis Abril van a ser más reivindicativos que nunca y abandonan su antiguo formato para escenificar la regresión que está viviendo el sector, apuntaron.
Menos espectáculos que en 2009
Haciendo buenos los pronósticos de las diferentes asociaciones, el número de producciones presentadas este año ha bajado un 36%. Unos datos que reflejan los resultados de la crisis global, potenciados por las decisiones de política cultural que se han tomado en los últimos meses. En total se han presentado 40 montajes a las diferentes categorías de los Premis Abril, frente a los 62 del pasado año. "Una inequívoca muestra de los estragos que sufre la escena valenciana", señalaron.
Es destacable que los dos espectáculos con más nominaciones son para producciones infantiles. Anem Anant Teatre, con Contes dels Grimm, ha reunido doce, mientras que Maduixa Teatre, con Ras!, ha acumulado diez. Una compañía veterana, Arden Producciones, ha recibido ocho nominaciones, con El idiota en Versalles. En danza destacan las seis de El gran banquete, de Otra Danza, y las cinco de Sed, de la Coja Dansa.
Puertas cerradas a la libertad de expresión
La Associació Cultural Premis Abril quiso mostrar su estupor ante la "amenaza explícita" que, a su juicio, lanzó la consellera de Cultura, Trinidad Miró, quien amenazó con “cerrar las puertas” a todo aquel que critique su política cultural. “Nos parece una nueva muestra del afán por silenciar todas aquellas opiniones que no coinciden con la suya, del ‘o estás conmigo o contra mi’. Lamentablemente, en la Comunitat Valenciana tenemos otros ejemplos recientes de ataques a la libertad de expresión”, afirmaron fuentes de la asociación.
La entidad señaló que tampoco comparte el optimismo que exhibieron ante los medios la consellera y la directora de Teatres de la Generalitat, Inmaculada Gil Lázaro, durante la presentación de los resultados de la nueva fórmula de Circuit Teatral. Según los datos facilitados, las nuevas medidas han incrementado de 63 a 75 el número de municipios que se han acogido a las ayudas.
“Teniendo en cuenta que en la Comunitat Valenciana hay 542 municipios y que casi 500 tenían oportunidad de optar por vez primera a las ayudas del circuit, no parece que el salto haya sido muy grande, tal como vaticinaron”, argumentaron fuentes de la Associació Premis Abril.
“Además, aún estamos en el terreno de la hipótesis, puesto que falta ver cuándo y cómo se reciben las subvenciones prometidas, máxime si hay que acudir a otras partidas indeterminadas, tal como han anunciado, y el presupuesto se ha visto reducido en un 20% con respecto al año pasado. Las cuentas no cuadran”, añadieron.
Miembros de la Associació Premis Abril, que aglutina a todas las asociaciones de las artes escénicas valencianas, se preguntan “cómo es posible que Trinidad Miró e Inmaculada Gil Lázaro tengan la percepción de que están beneficiando al sector. ¿Dónde están esos beneficiarios? En nuestro día a día, en las conversaciones con compañeros, al mirar los balances de las compañías, la percepción no es la misma. El descontento es generalizado, los números son rojos, el sector está bajo mínimos. A lo mejor la consellera puede decir quiénes tienen motivos para estar contentos”.
Y frente al "triunfalismo" de Miró, el pesimismo del sector: los nominados de los Premis Abril 2010 han accedido a escenificar la defunción de las artes escénicas valencianas en el cementerio, como metáfora de los aires que amenazan con llevarse por delante el trabajo de un gran colectivo.