Antonio Olmedo, Benjamín Muñoz y Ana Julia Rosselló son los más críticos
El presidente del Valencia, Vicente Soriano, tiene cada vez más difícil su continuidad en el Valencia. De hecho, el vicepresidente Miguel Zorío -su mano derecha- ya ha dimitido. Este martes se llegó a un acuerdo para que Javier Gómez pase a ser consejero delegado del club para afrontar el plan de viabilidad.
Tendrá el poder ejecutivo y de firma. Su ´ascenso´ ha contado con el visto bueno de la familia Soler y del principal acreedor del club, Bancaja. Soriano, que este martes pretendía seguir en el cargo, acudirá a la reunión con el reciente contrato firmado con Mediapro por la venta de los derechos televisivos, para los próximos cinco años, como máximo aval y argumento dentro de su plan de viabilidad para reflotar al club.
Soriano tenía previsto explicar las negociaciones que mantiene abiertas para lograr ingresos que alivien la delicada situación actual. Pero ya ha llegado tarde. Todo su poder en el Valencia se ha esfumado tras el pacto con Soler. Incluso, se especula con que podría tirar la toalla.
El Valencia acumula impagos a los jugadores, a la unión de empresas temporal (UTE) que construye el nuevo estadio y que ha paralizado las obras, además de otros acreedores como clubes de fútbol por el fichaje de jugadores.
Cuentas
Y es que las dudas en el club van creciendo con el paso de los días. La posibilidad de llegar a la Ley Concursal o verse involucrados -Soler y Soriano- en una acción de responsabilidad social, que medita un grupo de accionistas entre los que se encuentran ex consejeros y ex presidentes del Valencia, son algunas de las amenazas.
Soriano y Zorío consiguieron el contrato con Mediapro, el acuerdo con la firma de ropa deportiva Kappa -que se hará oficial en junio- y el patrocinio con Unibet, con el que se han abierto negociaciones para que sea el esponsor principal de la próxima campaña. Pero no ha sido suficiente.
La gran promesa de Soriano fue la venta de las parcelas de Mestalla, que hasta el momento no ha conseguido, y que ha pasado a un segundo plano ante la falta de compradores. Esta venta, por un valor de 300 millones de euros, está incluida en el presupuesto de la actual temporada que arrojaría un superávit de 140 millones de euros.