Puntualizó que la normativa educativa actual sanciona a los padres que no escolarizan a sus hijos pero, añadió, "escolarizar al niño y dejarlo sin ningún tipo de atención, tampoco es bueno", algo a lo que podría responder dicho decreto.
El conseller puso el ejemplo de que "si un alumno tiene una problemática en su desarrollo escolar y se cita a los padres reiteradamente para tratar el asunto y éstos no comparecen y olvidan sus obligaciones, esta situación se debe contemplar en el nuevo texto". Por otro lado, preguntado por si el decreto también podría contemplar la retirada de subvenciones o ayudas en libros de texto, indicó que "ya se hablará todo".
Asimismo, explicó que el decreto, que persigue "abarcar todos los componentes esenciales del mundo educativo", dijo, pretende estar elaborado a lo largo del primer semestre de 2007, "dejarlo todo preparado para que exista un ´corpus´ que después de las elecciones, sea cual sea el resultado, se pueda seguir trabajando".
Para lograrlo, añadió, "he dado indicación a mis colaboradores para que los agentes sociales que participan en el mundo de la educación envíen sus sugerencias al respecto e intensifiquen sus contactos, al margen de pasar por todos los filtros y la tramitación pertinente".
El "problema" del decreto, matizó el conseller, "no es acordar los principios generales, en los que todos estamos de acuerdo, sino elaborar un texto que se obligue a sí mismo a ser concreto, dentro de la época compleja en la que nos encontramos, en plena época electoral tanto sindical como autonómica", pero, dijo, "no cabe la menor duda de que se puede hacer".
SociedadEn este sentido, Font de Mora aseveró que el congreso que se celebraba es "una oportunidad valiosa para oir opiniones respecto a cómo insertar a la familia plenamente dentro de los procesos educativos". Justificó la búsqueda de una solución en que "estamos viviendo unos momentos socialmente complejos, donde las familias tienen dificultades para poder seguir los procesos educativos de sus hijos y, en ocasiones, se producen respuestas inadecuadas frente a las necesidades del proceso".
Subrayó que por exigencias de caracter laboral o sociológico "parece que hay una cierta tendencia por parte del mundo de la familia a delegar en la comunidad educativa todo el proceso de educación de sus hijos", algo que calificó de "problema" porque "no puede haber una educación completa si no se trabaja en colaboración íntima entre la familia y la escuela".
En este punto, el conseller apuntó que las reacciones de las familias "a veces son de difícil explicación, pero aunque éstas son casos aislados, tenemos la obligación de intentar profundizar para evitar al máximo cualquier tipo de problema que pueda surgir e incentivar al máximo que la familia se involucre en el proceso educativo".
Por su parte, el catedrático de filosofía Fernando Savater considera una "buena idea" el nuevo decreto aunque, puntualizó, "los códigos no resuelven las cosas, no modifican inmediatamente las conductas, pero sí dan puntos de referencia". "Es necesario dar instrumentos que sirvan para orientar la actitud de las familias", dijo.
En su opinión, es "suficiente" que los profesores "puedan imponer castigos, tareas suplementarias que fueran respetadas y que no causaran malas consecuencias con los padres y alumnos. Por ello, algo habrá que hacer", señaló.
Respecto a la actitud de los padres, indicó que "hace falta decirles que su abandono de su responsabilidad luego les quita la posibilidad de protestar y de exigir". Al respecto, insistió en que "quién abandona sus obligaciones, no tiene derecho a decir cómo está el mundo, cómo vivimos. Hay que empezar por defender la armonía y civilidad en su entorno", recomendó.