Ante esta situación, la profesora del CEU Cardenal Herrera y miembro del grupo de investigación, Isabel Martínez-Solís, consideró que "de este estudio se deduce la escasa calidad de algunos productos de herboristería que consume la población, lo que provoca un perjuicio para la salud del enfermo que recurre al uso de estos productos fitoterápicos".
Los resultados del trabajo apuntan que el 100% de las muestras analizadas contienen órganos vegetales no activos de la planta (tallo, hoja, bráctea, fruto y semilla), por esta razón "no ofrecen los efectos deseados para lo que se utiliza", apuntó.
"Sólo la flor de Verbascum, en concreto sus pétalos y estambres, son beneficiosos en el tratamiento de síntomas de procesos respiratorios asociados al resfriado", exceptuó, pero "en el caso de las semillas, detectadas en algunas de las muestras, son tóxicas, por lo que no deberían ingerirse", añadió.
Martínez-Solís recordó que "al no consumir la parte activa de la planta medicinal o ser muy baja la cantidad tomada, el efecto producido será menor o no se producirá". Además, "en el caso que se ha estudiado existe un agravante, la toxicidad de los frutos con semillas que adulteraba alguna muestra".
En el estudio, donde también participaron los profesores de la Universitat de València (UV) Jaime Güemes y Pilar Soriano, y la investigadora del CEU Cardenal Herrera, Teresa Barquero, se han recogido muestras de productos de gordolobo de herbolarios y tiendas de dietética de la ciudad de Valencia.
"Sólo en una de las muestras analizadas se encontraba flor de Verbascum, parte principal de la planta donde se encuentran los principios activos beneficiosos para tratar los resfriados. Por lo que respecta a los adulterantes, el más frecuente era la hoja, con entre el 30 y 100% del peso de la muestra, seguido del tallo, que llegaba a un 50% en algunos de los productos analizados", insistió la Martínez-Solís.
El estudio, se realizó en el marco del Servicio Nacional de Certificación de Plantas y Hongos (SEPLAN) del que forma parte la Universidad CEU Cardenal Herrera mediante su Instituto de Diseño Innovación y Tecnología (IDIT).
En un principio, "el objetivo del trabajo era evaluar la bonanza de la metodología empleada por el SEPLAN en el control de calidad e identificación del material vegetal que se utiliza con fines medicinales y/o alimenticios", pero tras los primeros análisis, "ha terminado produciendo una llamada de atención y alerta sobre el tipo de productos estudiados que la población está consumiendo", puntualizó.
Para Martínez-Solís, "esta situación nos lleva a una reflexión sobre la moda actual de consumir plantas medicinales y productos y la eficacia de la fitoterapia como alternativa terapéutica real en estas condiciones, ya que la calidad de los productos consumidos debe ser la adecuada para que los tratamientos sean eficaces y seguros". Además, "este tipo de prácticas supone no cumplir las indicaciones que se señalan en el envase del producto", sentenció.