El experto indicó que la tromba de agua de anoche responde a una "situación de inestabilidad absoluta y exagerada", y precisó que este episodio es habitual en las tardes de junio, es decir, entre finales de primavera y principios de verano.
Azorín explicó que este tipo de tormentas se forman tras entrar en contacto aire caliente de la superficie y humedad procedente de las brisas marinas, con los aires fríos de las capas altas de la atmósfera.
En esta ocasión, una "bolsa de aire polar intercontinental de menos veinte grados centígrados, bastante frío para esta época del año", se ha instalado sobre la vertical de la Comunidad Valenciana, a 5.500 metros de altitud", y ha entrado en contacto con las altas temperaturas de la superficie, lo que han producido estos chubascos.
A diferencia del fenómeno de la gota fría, que se origina a partir de vientos de Levante y ocasiona lluvias torrenciales generalizadas en el litoral y más débiles en el interior, estos chubascos, explicó Azorín, se registran en áreas "muy dispersas y muy locales" y pueden ir acompañados "de granizos y pedriscos".
Asimismo, indicó que las previsiones señalan que esta tarde podrían caer precipitaciones de hasta 30 litros en una hora, con la posibilidad de que vayan acompañadas de granizos en el interior-norte de Alicante, suroeste de Valencia y con menos probabilidad, en Castellón y en el litoral valenciano.
Señaló que es "complicado y errático" pronosticar en qué zona van a caer estas trombas de agua por tratarse de "lluvias muy localizadas" que, en el caso de la tormenta de Valencia, "se pudieron pronosticar con tan sólo una hora u hora y media" de antelación.
Por otros lado, respecto a la ola de calor que se registró el pasado verano, manifestó que este año se detectarán temperaturas "no tan altas", al tiempo que aseveró que "sería extraordinario que se volviera a producir" un fenómeno similar.