El paciente fue atendido por la acusada, médico de guardia del centro, quien le practicó las exploraciones oportunas. En el transcurso de éstas, el paciente empeoró, al presentar bradicardia e hipertensión, y entró en parada cardiorrespiratoria.
En ese momento, la médico "se limitó", según el relato provisional del fiscal, a avisar a un Servicio de Atención Médico Urgente (SAMU) y no le practicó "ni siquiera" una básica reanimación cardiopulmonar para intentar mantener las funciones respiratorias y circulatorias del paciente.
El personal del SAMU, tras realizarle la asistencia, le trasladó al Hospital Arnau de Vilanova, de donde fue derivado al IVO de Valencia. Allí, después de una evolución de ocho días, y sin recuperar en ningún momento la conciencia, el paciente falleció por un fallo multiorgánico.
Por todo ello, el acusador público reclamaba para la médica, a la que acusa de un delito de homicidio imprudente, una pena de dos años de prisión e inhabilitación especial para el ejercicio de su profesión por otros cuatro años y medio. Además, pedía que indemnizase a los familiares de la víctima con 140.000 euros.