Glamour y modernismo en estado puro. La ciudad de Valencia volvió a vestirse con sus mejores galas para conocer de primera mano a artistas y personalidades famosas, que antes parecían muy lejanas. El Mercado central fue el mejor marco para ver de cerca a estrellas de Hollywood y de la pequeña pantalla, como: Demi Moore, Ashton Kutcher, Inés Sastre, Agatha Ruiz de la Prada, Catalina de Hamburgo, Vicky Martín Berrocal, María Suelves, Rafael Medina, Ramón Calderón, Fonsi Nieto con su mujer; Inés Ballester, Francis Montesinos, Boris Izaguirre, Paola Dominguín, Eugenia Martínez de Irujo, Loles León, etc.
Los invitados tuvieron que hacer cola para poder entrar al Mercado Central, dadas las fuertes medidas de seguridad, mientras que los famosos se hicieron esperar.
Desde antes de las nueve de la noche, curiosos y vecinos, rodeaban el entorno del mercado modernista, para contemplar en primera persona la entrada de todos los invitados. Fue alrededor de las diez de la noche, cuando aterrizaron las personalidades e invitados por la firma italiana.
Para ello, el Mercado Central cambió, dentro de unos límites, su vestimenta. De hecho, arquitectos italianos engalanaron la decoración y adaptaron este espacio artístico para crear el ambiente propicio.
A su vez, treinta y tres puestos del mercado fueron seleccionados por el equipo Prada, para deleitar a los más destacados del panorama nacional e internacional, con comida y bebida en pura esencia valenciana, con el sello personal de Ferrán Adriá.
Los 1.500 invitados pudieron degustar desde fruta, charcutería, mojama y jamón, anguilas o el mejor marisco valenciano.
Con la aparición de artistas de Hollywood, la seguridad también se hizo notar. Prada contrató a cuarenta vigilantes privados, que durante la fiesta garantizaron que nadie se colara entre tanto personaje selecto.
Los invitados pudieron pasear por un mercado cuyo suelo fue cubierto con moqueta verde que contrastaba con el rosa de los cortinajes y lonas instaladas para cubrir los puestos cerrados así como algunas de las obras de restauración que se están realizando en ese edificio emblemático de Valencia.
Los focos instalados en el interior proyectaban sobre ese original marco "de sólo una noche" una luz anaranjada que envolvió el recinto en un ambiente del "glamour" que rodea el mundo de la firma organizadora del evento.
Entre los puestos abiertos destacaron con su colorido natural los de frutas y verduras que pudieron degustarse junto a vinos y quesos y otros productos.
Así, Valencia volvió a ser el epicentro de personalidades de todo el mundo. Después de la inauguración oficial de la Copa América, que contó con la presencia de los Duques de Lugo, la capital del Turia centra las miradas de todo el mundo.