En declaraciones a los periodistas, después de clausurar el VII Seminario Hispano-británico sobre Empleo que se ha celebrado en Valencia, Zaplana explicó que el propio Pacto de Toledo ya recoge en una de sus recomendaciones que el empresario que manda a un trabajador a la jubilación anticipada debería hacerse cargo de los costes que acarrea ese despido.
"Las recomendaciones están escritas y dan lugar a pocas interpretaciones" y de ellas se desprende "la filosofía y la voluntad" de los partidos sobre este asunto, dijo Zaplana, aunque después, deben ser el Gobierno y los agentes sociales los que regulen esas recomendaciones con acuerdos posteriores.
Por esto, explicó, "hasta ahora hemos tomado unas decisiones que habrá que ir corrigiendo en el futuro de forma inmediata, gradual y en función de un debate con los agentes sociales", porque el PP tiene la voluntad de desarrollar el Pacto de Toledo "con acuerdo social", aseveró.
El ministro matizaba así las declaraciones efectuadas en el seminario por el presidente la Comisión no Permanente del Pacto de Toledo, Jesús Merino, quien opinó que todos los gastos que acarrea un despido colectivo deben ser costeados por las empresas hasta los 65 años en lugar de hasta los 60, como ocurre ahora.
"Lo que hemos dicho las formaciones políticas, los agentes sociales y yo mantengo es que no se puede abusar de un sistema en el que sean los presupuestos públicos los que ayuden a las empresas a hacer sus estrategias de futuro", insistió Zaplana.
La preocupación por las repercusiones de las jubilaciones anticipadas ha sido uno de los puntos analizados durante este seminario que además ha contado con la participación de Polonia.
El documento suscrito entre España y el Reino Unido, que pretende ser útil para alcanzar el pleno empleo en la UE antes del 2010, recomienda básicamente flexibilizar el mercado de trabajo para incentivar la contratación y reducir el desempleo.
Así, dice el texto, es esencial que haya una oferta abundante de puestos de trabajo y para ello el mercado debe tener "suficiente flexibilidad", a la vez que hay que "aumentar la adaptabilidad y flexibilidad interna de las empresas" y mejorar el capital humano, para lo cual es "importante el papel de la negociación colectiva".
Otro de los puntos del documento es el referido a los retos que provocará el envejecimiento de la población, al que habrá que hacer frente con adaptaciones relacionadas con el empleo.
Así, recomienda el documento, hay que incentivar la permanencia en el trabajo durante más tiempo y rechazar las jubilaciones anticipadas como instrumento de política de empleo y para ello, concreta, "será útil disponer de mecanismos flexibles que permitan una reducción parcial del tiempo de trabajo, combinada con una pensión reducida".
Zaplana explicó que estos acuerdos "tienen después su traslación en cada país y en el momento oportuno", pero "sirven de orientación" para saber cuáles son las políticas de empleo que hay que llevar adelante en Europa.
No obstante, precisó, estas recomendaciones deben hacerse a través del crecimiento económico, el control del déficit, la estabilidad presupuestaria, el apoyo al tejido empresarial y una mayor flexibilidad del mercado laboral, que refuerce la capacidad de las empresas de crear empleo, todo ello, resaltó, "y en la medida de lo posible", a través del diálogo social y del acuerdo con los agentes sociales.