Cuando era niño mis padres y abuela me contaban el eclipse total de sol y la llegada del cometa Halley como los dos acontecimientos planetarios que ellos vivieron y a mí me hicieron vivir con sus narraciones, de modo que los recuerdo como si yo hubiera vivido a principios del siglo XX, siendo así que nací en octubre de 1938. Me imagino las gallinas retirándose a dormir cuando la luna tapó el sol. Al cometa Halley lo volví a ver en las noches de mi madurez, incluso desde la cumbre de la Carrasqueña.Pronto pude vivir la primera conjunción planetaria (medio vivida por mí a través de mis mayores, medio contada en los periódicos y radios) según los “Pajines” de los años 40. Fue el encuentro de Franco con Hitler en Hendaya. No sé si lo viví, con los pocos años que tenía, como viví en el 50 el gol de Zarra, la victoria sobre la “pérfida Albión” (Matías Prats dixit), como asimilé que Antonio Puchades había sido el mejor medio volante del Campeonato Mundial de Fútbol de Brasil, o si, por el contrario, fue fruto de la propaganda del franquismo; pero tengo claro que Franco se portó ante Hitler (siendo tan pobres y acabando de salir de una guerra civil) con una dignidad, una prudencia, una astucia que ya hubieran querido para sí todos nuestros presidentes de la democracia “sui generis” que vivimos. Ni se arrugó, ni se humilló, ni cedió ante la fuerza entonces única y creciente del Dictador Hitler. De modo distinto a Charlot, pero tan insignificante de tamaño y fuerza como Chaplin, lo toreó. Cabe destacar que tuvo en sus manos el exhaustivo informe que sobre el tema le pasó el honesto, inteligente, leal, disciplinado y joven Carrero Blanco, luego asesinado por ETA y ahora despreciado por tantos ignorantes de la Historia de España, víctimas de la LOGSE y de otras miserias patrias. Me uno a la carta que la hija de Carrero Blanco publicó hace unos días en ABC.
El otro acontecimiento planetario fue el Congreso Eucarístico de Barcelona. Allí estuvo el Cardenal Tedeschini, el Cardenal Spelman, Pemán, el mejor orador de la época, Franco… y Pi XII leyó un mensaje por radio en el que demostró que respetaba a Franco como Jefe de Estado que había librado a los católicos españoles de la persecución religiosa sufrida por parte de gran número de políticos republicanos mucho más anticlericales que demócratas; pero que, en cambio, no le apoyaba como Dictador.
Más tarde vivimos todos la gran conjunción planetaria, que ahora parece haberse esfumado, demostrando que Pajín no es una buena astrónoma, ni siquiera astróloga. Obama no vendrà a Madrid, dicen. Ike, el Presidente Eisenhover, el gran vencedor de la Guerra Mundial, vino a ver a Franco, el ahora denostado dictador y, entonces, reconocido por Ike, Churchil i De Gaulle, como salvador de España frente al comunismo de Stalin. Ike y Franco se abrazaron en público y recorrieron en coche descubierto la Gran Vía de Madrid.. La capital, engalanada con banderas americans y españolas, vibró y España se manifestó alegre y optimista. Y hasta el genio de García Berlanga pudo hacer (pese a la tan denostada dictadura franquista) la genial película “Bienvenido Mister Marshal”.
Felipe González se hizo respetar, aunque se postró ante Reagan cediendo el paso de aviones para bombardear al dictador de Libia, Gadaffi, ahora reconvertido. Se postró ante Bush señor, metiéndose de hoz y coz en la Primera Guerra de Irak contra Sadam, dictador puesto antes por USA i jefe del gobierno del único país islámico donde los católicos podían llegar a ministro de exteriores, podían practicar con entera libertad su religión y donde las mujeres podía vestir y estudiar y vivir a la europea. En Madrid se hicieron reuniones internacionales dignas de llamarse “acontecimientos planetarios” y eso, hay que reconocerlo, fue obra de la sabiduría política de Felipe González, capaz de llevarse bien hasta con Margaret Tatcher y con Helmut Khol, aunque le costase el buen trato algunos cuantos jamones de Jabugo pata negra. Bien empleados estuvieron. Lástima que no supiera estar a la altura de la Margaret en el tema del GAL.
Con Aznar también tuvimos acontecimientos planetarios, encuentros dignos de ese nombre. España subió a primera división. Entramos en la Europa del euro, gracias a su gran actuación económica, casi milagrosa. Supo agradecer, como Felipe, a Alemania y Francia las inmensas ayudas que permitieron la transformación de la España franquista, en la que se habían puesto los cimientos, en la España democrática y europea. Cristalizaron los esfuerzos que inició Ullastres, continuó Calvo Sotelo y remató Rodrigo Rato. A Aznar le sobraron las fotos de las Azores y la de los pies sobre la mesita de Bush junior fumándose un puro. Le sobró endiosamiento y le faltaron conmilitones que le cantaran las cuarenta a tiempo. Quizás se las cantaron y no las quiso escuchar, como Felipe no había querido saber que “habría pruebas”. Aznar, con todo, se portó como un señor no haciendo investigar a fondo el atentado que había sufrido cuando estaba amenazando (según las encuestas) en llegar al poder.
Ahora estábamos esperando el gran “acontecimiento planetario” que se ha convertido en “planetario de agenda”, no de encuentro en un lugar: Madrid. Después de tener la chulería de no levantarse ante la bandera americana en un desfile, después de despreciar los acontecimientos planetarios de los encuentros familiares y verdaderamente amistosos entre Aznar y Bush junior, después de burlarse de Angela M., de Nicolás S., de Silvio B., diciendo que España y Zapatero, naturalmente, los iba a rebasar como Indurain rebasaba a sus adversarios, no es extraño que el preparado Herman van Rompuy y el bien asesorado e inteligente Barak O., deje a José Luís R.Z. sin su encuentro en la tercera fase y a nuestra ínclita i propagandista Leyre P. sin la dicha de ver realizada su profecía de “encuentro planetario”.
Contentémonos con el encuentro de mañana en el Desayuno de Oración en EE.UU. de América. Dicen que hasta es posible que se rece en ese encuentro por los 120.000 niños no nacidos el año pasado o el anterior en España, gracias al creciente número de abortos ilegales, criminales y sin legitimación alguna, salvo para las posibles madres, falsamente liberadas, nada ayudadas y, muchas veces, engañadas: las menos culpables y, por suerte, en España nunca condenadas. Suponemos que las ministras Aido, De la Vega, i Trinidad J. no tendrán la desvergüenza de asistir a ese desayuno de oración. Aunque, si va su jefe y creador de ministerios inútiles, por què no van a ir ellas.. También ellas son hijas de Dios. Recemos juntos, hermanos, que a todos nos va a hacer falta la protección del Altísimo. Inshalà.