Los últimos datos facilitados por el Ministerio de Trabajo e Inmigración sitúan en 3.924.604 los desempleados existentes a finales del año 2009.Cifra que crece en relación a los meses anteriores.
Cuando se haga pública la E.PA (Encuesta de Población Activa), más exacta en su medición que los datos anteriores y más en consonancia con el sistema de evaluación europea, nos encontraremos con más de cuatro millones doscientos cincuenta mil desempleados y subiendo.
Ninguna política de empleo (¿existe, hoy, alguna?) del Gobierno Zapatero ha conseguido esconder la realidad: somos el país de la Unión Europea que mayor cuota tenemos de destrucción de empleo. Hemos ganado la copa de la desesperación y juego sucio en el campeonato laboral.
Y eso no es lo malo. Peor todavía que haya más de millón y medio de desempleados sin ningún tipo de prestación. En nuestra Comunidad 150.000, en números redondos.
Y para iniciar el cobro de alguna, los nuevos parados tienen que atravesar los duros obstáculos de la administración: cuatro o cinco meses sin que vean aportación, sujetos a la previsión de algún magro ahorro o la caridad de los familiares o amigos.
Y quienes esperan el cobro de su indemnización, en caso de insolvencia empresarial -producto del despido, del expediente de extinción de contrato, o del despido objetivo- deben mirar a ocho meses por delante. Es lo que hoy tarda el Fondo de Garantía Salarial (organismo dependiente del Ministerio de Trabajo e Inmigración). Hace un año el F.G.S. entregaba las cantidades adeudadas dos meses después de presentada la documentación. Hoy, como los cangrejos.
Tardanzas en el cobro del paro. Tardanzas en el cobro del Fondo de Garantía Salarial.
¿Es eso política social?. “Quousque tandem ábutere, Zapatero, patientia nostra?.