Es como el rayo que no cesa: una semana sí y otra también aparecen presuntos culpables de delitos de corrupción urbanística. En casi todos esos delitos están implicados representantes de los poderes municipales. Y no hay que mirar hacia Mallorca, en nuestra Comunitat proliferan cual si se tratara de setas y en temporada fructífera. El último de ellos en el pueblo de Montroy.Si se pasea uno por los pueblos de nuestra Comunitat, en muchos de ellos han proliferado pequeñas urbanizaciones, chalés más o menos potentes, etc. ¿Alguien se ha preguntado como muchas de las llamadas “casetas” se han convertido en chalés? ¿Y estaban, no todas, pero casi todas, en terreno no urbanizable? Primero un poco de agua, el gota a gota, para regar hortalizas y otros productos. Después, agrandar el cobertizo. Después… ¡chalé al canto! Y si se mete por medio alguna que otra inmobiliaria, el negocio puede estar al caer. Y si algún político municipal descubre una “pasta gansa” en hacer la vista gorda o en convertir en urbanizable lo que no lo era… ¡la corrupción ha caído o esta a punto de caer!
Hace bien la Fiscalía Anticorrupción en perseguir los delitos, para eso está... Me pregunto: ¿no existen mecanismos municipales administrativos y jurídicos para fiscalizar de un modo más efectivo todo lo referente a obras y terrenos? Existir deben existir, pero parecen aletargados o… ¿metidos en el ajo? Espero que no sea verdad la frase de Grouxo Marx: No permitiré injusticias ni juego sucio, pero, si se pilla a alguien practicando la corrupción sin que yo reciba una comisión, lo pondremos contra la pared... ¡Y daremos la orden de disparar!
Me vuelvo a preguntar: ¿proliferan entre los políticos municipales aquellos que, además de hacer ostentación de poder, solamente piensan en sus intereses crematísticos? Cuando alguien salta a la política, debe tener muy presente –y el partido político comprobar que así es- que viene a servir a los ciudadanos, al interés general..
Ya se que no son todos los políticos municipales, por supuesto; pero aparecen implicados en delitos de corrupción urbanística los suficientes como para que los ciudadanos piensen que todos son de la misma condición. Las palabras sobran –palabras sobre la honradez política y los instrumentos para sostenerla-. Hay que extremar los medios para acabar con la corrupción.