Daba tres respuestas posibles: Sí, y votar sobre minaretes y mezquitas; sí, pero sólo sobre minaretes; no, cada religión ha de tener su lugar. De 21.282 votos el 2 de diciembre de 2009, el 58 % correspondía a la primera opción, y solo el 37 % a la “multiculti”. Ello viene a querer decir que, según esta encuesta, el voto, caso de realizarse un referéndum, se inclinaría hacia la prohibición de construir minaretes y mezquitas. En pocas palabras, la población austriaca votaría activa y mayoritariamente (ha habido picos del 61 % en la encuesta) por la prohibición –al menos, pública– del islam. Otras iniciativas similares en España, Francia e Italia, sobre minaretes (e incluso mezquitas) daban cifras incluso de un 92 % favorables a la prohibición.
He aquí la democracia real. Solo los traidores y los hipócritas adoptan el tono beato y se lamentan de que la sociedad suiza no está preparada (¿preparada para qué?), de que este tipo de referéndum es racista, de que llega un nuevo fascismo, de que se acaba la libertad religiosa… La gracia reside en la falsedad de estas aseveraciones, sabiendo los promotores de tal discurso que están engañando a los ciudadanos: azuzando con esas falacias e intentando romper la cohesión de nuestra sociedad.
El referéndum suizo del pasado 29 de noviembre de 2009 demuestra algo muy importante: la población ha votado contra los minaretes porque así cree defender su idiosincrasia cultural y su paisaje histórico (el minarete como metonimia de lo muslime); además, esa masa descontenta, harta del multiculturalismo y de la colonización de Europa, podría seguir votando, de forma creciente, por sus derechos y su identidad. Igualmente, se ha dado cuenta de que la democracia funciona, y de que todos mienten: las ONG’s y los políticos partitocráticos, la oligarquía empresarial y los “intelectuales” colaboracionistas. Frente al tejido que ha deseado criminalizar y estigmatizar a los promotores del referéndum, solo había una salida: el valor de afirmarse de cultura europea y negarse a que su país sea cada vez más distinto al lugar de libertad y de paz que quiso ser desde sus inicios.
En un terreno metapolítico, Suiza, con este referéndum, ha dado un paso importante, si bien tímido, en la igualdad y la reciprocidad de sus ciudadanos con sus inmigrantes de países árabes, en la mayoría de los cuales el cristianismo está prohibido (de iure o de facto) y ni se construyen iglesias, ni campanarios ni se deja restaurar las que se hallan en peligro de ruina. Esta política en la igualdad de derechos y deberes habría de implementarse, por ejemplo, en el tema de la nacionalidad, pues salvo en contadísimos Estados árabes, nunca un extranjero puede convertirse en ciudadano de ninguno si no es árabe ni musulmán. Ante estas leyes, la votación suiza es casi tierna.
Pero simbólica, por lo ya dicho, pues da lugar a la esperanza de que el pueblo europeo y sus elites tomen la senda de la autoafirmación, de recuperar el orgullo perdido, de atreverse a decir con más claridad lo que piensan. Y sobre todo a darse cuenta de sus errores. Los países europeos deberían de acometer medidas claras para que sus poblaciones indígenas recuperen la dignidad, y la cultura europea siga siendo la única visible. Entre estas medidas, son necesarias las siguientes: acceder a la nacionalidad europea tras 30 años de residencia (como en San Marino), volver a hacer imperar el ius sanguinis de un modo efectivo, y limitar la estancia de los inmigrantes a la duración de un contrato de trabajo; ello junto al reconocimiento oficial del cristianismo como única religión propia de Europa. Esta debería de ser la agenda de cualquier político europeo. Y si no saben, que vayan a Suiza a aprender.
O.K. por corbmari el Martes 15 de diciembre de 2009
No puedo, me es del todo imposible, estar m?de acuerdo con el Sr.La?z.
Me parece una aberraci?l que, gente de otras culturas, intenten por los
medios m?expeditivos a su alcance, desterrar nuestras cultura y costumbres
para endosarnos las suyas. La verdad es que es preocupante la progresi?yo
dir?que geom?ica, de la ocupaci?e nuestro pa?por estas gentes.
Si vas al m?co, te encuentras con que el consultorio est?leno de ellos
y no encuentras nunca un momento de tranquilidad en estos sitios. Yo digo
que : ¡Joder! Si est? tan enfermos como para ir al m?co, por lo menos
deber?s estar un poco calladitos`para no molestar a los dem? al menos
es lo que yo creo. Yo no digo que no haya que atenderlos, pero lo que no
pueden hacer ellos, es monopolizar el Servicio M?co, y la mayor?de veces
son s?chorradas. No hace mucho, tuve que ir a Urgencias por una maldita
piedra en el ri? el que, por fortuna, no ha tenido nunca ninguno, no se
puede hacer ni la m?remota idea de lo que llega a doler esa maldita cosa;
pues bien, aparte de la espera l?a por haber pacientes llegados antes que
yo, se me hizo esperar m?de una hora m?de la cuenta, para atender a 3
ni?magreb? que padec? la "terrible enfermedad" de tener mocos. Y yo, mientras tanto, retorci?ome de dolor con el dichoso c?o. La medicina,
como todo, tiene que tener sus prioridades y, una de ellas, que est?n el
tan tra? y llevado Juramento Hipocr?co, es aliviar el dolor del enfermo.
Con todo, ?o no es lo peor: mientras hay multitud de familias espa?s
que, realmente, pasan hambre, a ?os se?s, se les´proporcionan vales de comida o art?los alimenticios que pueden canjear en los diversos
locales habilitados o autorizados para ello(que casi siempre , son regentados
por compatriotas)y nosotros, eso a pagar, mientras que a nosotros, en especial a los valencianos, nos lo niegan todo, hasta el agua. En donde yo
vivo, que es un pueblo costero, en verano, entre magreb? y senegaleses,
te da la impresi?e estar en la frica profunda y es m?dif?l encontrar a
un ser aut?no, que como dice la Biblia, que entre un rico en el Reino de
los Cielos. Yo creo que, los espa?s, deber?os ponernos las pilas y tratar
de meterles el miedo en el cuerpo a los pol?cos para que, por medio de
leyes urgentes, pusieran remedio a estos desaguisados, aunque, con el
mamarracho esperp?ico que tenemos ahora en el gobierno de la naci?e
parece harto dif?l que haga algo para arreglar ?e estado de cosas.
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