"Debemos condenar y condenamos al acusado Baltasar Garzón Real como autor responsable de un delito de prevaricación del artículo 446.3º, en concurso aparente de normas (artículo 8.3) con un delito del artículo 536, párrafo primero, todos del Código Penal, sin la concurrencia de circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal, a la pena de multa de catorce meses con una cuota diaria de 6 euros, con responsabilidad personal subsidiaria conforme al artículo 53 del Código Penal, y once años de inhabilitación especial para el cargo de juez o magistrado, con pérdida definitiva del cargo que ostenta y de los honores que le son anejos, así como con la incapacidad para obtener durante el tiempo de la condena cualquier empleo o cargo con funciones jurisdiccionales o de gobierno dentro del Poder Judicial, o con funciones jurisdiccionales fuera del mismo" Con otras palabras, Baltasar Garzón cometió un delito de prevaricación al violar las garantías constitucionales previstas para los imputados de un imputado: intervino ilegalmente las conversaciones de los imputados con sus defensores.
Cualquier estudiante de Derecho, y no digamos nada cualquier juez novato, saben bien que intervenir las conversaciones-excepto en los casos permitidos por la ley- entre imputado y abogado defensor esta prohibido por la ley. Garzon lo sabía bien. ¿Qué le perdió?
Me permito una opinión: le perdió su afán de notoriedad, su estrellato. Le perdió el creerse "en posesión de la ley y de su interpretación". Le perdió la misma vanagloria que sus partidarios -también los de la "zeja"- le otorgan. Pues...va a ser que no. Va a ser que Garzon, al igual que todos los jueces, estaba sometido al imperio de la ley. Léanse, si tienen interés y paciencia, los setenta folios de la sentencia y los razonamientos jurídicos en que se fundamentan los hechos probados.
Sus fans saldrán a la calle. ¿Por qué, de una vez por todos, no sacan una pancarta que diga: solamente existe justicia cuando la imparte Garzon; es el unico juez, los demás son unos farsantes?