Comprendo
las manifestaciones, como no podía ser de otro modo ante el derecho constitucional
de libertad de expresión. No admito otro límite a las manifestaciones que el
cumplimiento de las normas legales existentes. Asi debe de ser para que la
manifestación no se convierta en
algarada, en algo que esta en el límite, sino no lo ha traspasado ya, de lo
democrático.
Y comprendo
que toda manifestación precise de organización previa. ¡Las manifestaciones no
se dan como las setas! También comprendo que sea casi inevitable que, entre los
asistentes, se cuelen los agitadores de turno, "los expertos" del desorden y las
algaradas. Pero una cosa son las infiltraciones inevitables que pueden
producirse, y otra, y bien distinta, la manifestación que se manipula mediante
la introducción planeada de los agitadores.
Cuando
se planea por los organizadores la acción de los agitadores y "busca líos", se
manipula la intención de los manifestantes: se les hace defender lo que los
organizadores desean y pretenden. Estamos, en muchos casos, ante la
manifestación de los organazo dores y no de los participantes, que, para
"engordar" sus protestas o consignas recurren a los alborotadores, en muchos
casos "pagados". ¡No son manifestaciones propiamente libres!
Y lo que
es inadmisible, al menos para mi, es manipular las protestas o manifestaciones
de jóvenes y adolescentes, ¿Ha sucedido asi en las recientes protestas
estudiantiles en Valencia? Han aparecido datos preocupantes:
presencia de adultos entre los estudiantes, posible "compra de intenciones" por
parte de algunos profesores, etc. Es fácil "manipular" una manifestación
juvenil, y tengo experiencia personal de ello en las protestas -con los caballos
de los grises a las espaldas- de mis tiempos universitarios en la dictadura.
¿Cómo educara un profesor a sus alumnos cuando pretende manipulares en defensa
de sus intenciones?
Una
pregunta "inocente": ¿Cuál sería el resultado de importancia de una manifestación
sindical sin la presencia activa de los liberados-agitadores?