Ayer tuve el gusto de entrar en antena cuando Carlos Herrera
y sus tertulianos hablaban del Discurso del Rey y de otros asuntos de
actualidad.
Gracias al mismo Carlos y a su protectora del oyente, la insigne
Beatriz Ramos Puente "de los Ramos Puente de toda la vida" me dejaron decir básicamente
estas cosas: 1.- el discurso del Rey fue magnífico: el mejor desde aquella
noche terrible del 23 al 24 F 1981. El mejor pensado, el mejor redactado y el
mejor dicho o leído. Se notaba muy bien ensayado y vivido, nacido del corazón.
2.- Los tertulianos suelen ser todos magníficos y clarividentes aunque algunos
no me gusten tanto. De Arcadi Espada dije que me solía gustar mucho por su
agudeza, pero que me preguntaba por qué casi siempre intentaba "épater l'audience".
Creo que le picó y que el resto me acompañó jocosamente en la crítica. 3.- En
el discurso eché en falta una alusión a
las obras benéficas de la Iglesia Católica, junto al colchón social que, en la
actual crisis, ha resultado ser "la familia tradicional". 4.- Y, por último, el
no pedir al gobierno que se una a todos los gobiernos laicos de Europa para
exigir a los Estados Islámicos que traten a los Cristianos que viven en sus
territorios, (a los Católicos especialmente), al menos, como los europeos
tratamos a los inmigrantes de religión musulmana: las actuales actuaciones en
países de gobiernos, o estados musulmanes, no son de recibo. Aunque no estaría
mal que los europeos, en general, y los católicos, en particular, nos
preguntásemos por qué se nos persigue tanto en tantas partes y por qué en
España (de tradición cristiana y católica mayoritaria, como consta en la
Constitución), somos, o hemos sido, tan sutilmente perseguidos por el PSOE, su
Gobierno y los periodistas y medios afines a la "progresía psoera".
También dije que creo sería conveniente normalizar y
uniformar los impuestos, los derechos y deberes económicos y sociales en todas
las autonomías, previo referéndum en todas las autonomías, para que los
ciudadanos de cada autonomía se manifiesten sobre si quieren votar a los "diputados
para Europa", considerando a toda España como demarcación electoral, o si
prefieren que esas elecciones se hagan, considerando su autonomía como
demarcación electoral. Esa decisión y el respeto y cuidado de las lenguas
españolas, no castellanas, deberían ser prácticamente los únicos "hechos
diferenciales".
Como tenía que hacer el caldo para una paella de verduras, me
entretuve guisando mientras seguía escuchando el programa siguiente, sobre el
aprovechamiento de las sobras del día de Navidad. En ese programa un oyente
mayor, como yo, se lamentó de que se hablase de "las Fiestas" sin mentar la "Navidad
como fiesta religiosa de los cristianos, como celebración del Nacimiento del
Niño Jesús, del Niño-Dios". Hoy Pepe Barroso, como buen "progre", ha insistido
con cierto "aire de superioridad (que es lo que me molesta, en él como en
Arcadi) en que él no celebra la Navidad, sino el Solsticio de Invierno, que era
la fiesta anterior, la que luego fue "cristianizada".
Ya ayer quise intervenir, para decir lo que voy a decir ahora
a los "progres" como Pepe Barroso: La Iglesia Católica y los cristianos
medianamente ilustrados nunca hemos ocultado ese hecho histórico. Pero creemos
que el hecho substancial es la Encarnación, la Pasión, Muerte y Resurrección de
Jesucristo. Sin esa celebración no se entendería ni el descubrimiento de
América, ni las Catedrales de toda Europa, ni Bach, ni Francisco de Asís, ni
Teresa de Jesús, ni Sor Juana Inés de la Cruz, ni Mozart, ni Einstein, ni
Descartes, ni Blas Pascal, ni el intento de unir Europa, ni nuestra Transición,
ni la reconciliación de los españoles y europeos de nuestras guerras civiles
entre fascistas, comunistas y los pocos demócratas sinceros que recibieron
golpes de todas partes, la mayoría cristianos o católicos. Ni se entendería
toda la Historia de España, de Europa y del Mundo. Por supuesto, ni estaríamos
en el 2011, a punto de empezar el 2012. No me molesta que se profese el
islamismo, o el ateísmo, o el paganismo. Lo que me molesta es que nos perdonen
la vida a los que seguimos creyendo, a pesar de nuestras dudas e
incongruencias, los que abandonan, GRATUITAMENT Y SIN VERDADERA JUSTIFICACION,
SU TRADICION CULTURAL. Me encantan los socialistas como Nicolás Redondo, o los
comunistas o sindicalistas como el entrañable
"Altísimo", el que me hubiera encantado como ministro de trabajo, para
que tratase con los sindicalistas "verticales y subvencionados". Me producen un
cierto sarpullidito el progresismo de otros, a los que también aprecio, porque
les supongo buena fe: los Antonio Casado, los Pepe Barroso etc...
Mi ideal de ateo es Gabriel Albiac, que es capaz de leer,
comentar, respetar y alabar el nivel intelectual y la honradez de Benedicto
XVI. Que es capaz de decir: "Yo soy ateo; pero no idiota. Los únicos lugares del
mundo en que los ateos como yo, las feministas radicales y los homosexuales
pueden vivir, tolerados o respetados como personas, son las naciones y estados
de tradición humanista cristiana".