Ni 'rubalcabismo' ni 'chaconismo': dos discursos no tan diferentes, después de todo
Al final, si bien se mira, los discursos de Pérez Rubalcaba y de Carme
Chacón tampoco fueron tan dispares. Aunque la una cargó más contra la
'derecha alemana' de Merkel y el otro contra los banqueros en general.
Aunque ella ofreció un pacto al actual Gobierno del Partido Popular y él
dejó de lado cualquier acuerdo, centrándose en un ataque a la
'contrarreforma' emprendida por el Ejecutivo de Rajoy.
Es más: el ex vicepresidente del Gobierno llegó a lanzar una difusa
amenaza diciendo que los socialistas se plantearán la revisión del
acuerdo con la Santa Sede si 'sigue el retroceso' en materia de avances
sociales.
Puede que un observador casual pensase que el discurso
de Rubalcaba era 'más de izquierda' que el de Chacón, y que el de ella
estaba más 'asesorado', era más de marketing, más mitinero. Quién sabe:
matices se pueden encontrar muchos. Pero ninguno de los dos ofreció un
modelo revolucionario de partido. Todo lo contrario: como afirmó
Rubalcaba, hay que cambiar el PSOE -manteniendo cada una de las letras
de las siglas-para seguir siendo el PSOE.
Pocos cambios en
profundidad se planteaban, en suma, ambos candidatos, que hicieron
discursos eficaces, mirando a los compromisarios indecisos, que eran, se
calculaba, la cuarta parte aproximadamente de los más de novecientos
cincuenta asistentes con derecho a voto. Chacón citó a la UGT, el
sindicato 'hermano' al que olvidó Rubalcaba; y los dos hicieron
constantes llamamientos a los cargos municipales, de los que había
muchos representantes en la sala.
Los dos hablaron de 'abrir el
partido a la sociedad', pero insistiendo en que antes hay que abrirlo a
los propios militantes: Rubalcaba prometió, si ganaba, una conferencia
de organización antes del verano. Los dos pidieron un 'Partido
Socialista Europeo', que trascienda a los nacionales.
Pero
ninguno de los dos habló de la necesidad de potenciar la sociedad civil,
ni de las reformas financiera y laboral que está poniendo en marcha el
Gobierno de Mariano Rajoy. En el fondo, fueron muchos los problemas de
la España de hoy que quedaron sin abordar, probablemente porque este
congreso está siendo más endogámico que otra cosa, aunque ambos
candidatos se refirieron varias veces a 'los que están fuera', a los
parados, a los ciudadanos que reclaman soluciones. Se trataba, lo
primero, de ganar el congreso, llevarse la secretaría general, formar
una Ejecutiva a la medida del vencedor (cosa a la que se aplicaban esta
madrugada). La verdadera tarea de oposición a la mayoría absoluta del PP
en ayuntamientos, en comunidades autónomas y en el Gobierno central
comienza a partir de este lunes.