Estamos ante unas gravísimas elecciones porque nos
jugamos muchísimo: el futuro de España y de Europa. Por eso son especialmente
graves las mentiras, las hipocresías, los "teatros", los falsos argumentos, los
sofismas de ciertos políticos del PSOE y de algunos periodistas (como Ricardo
Martín) que, precisamente por ser sobradamente inteligentes e informados, no
pueden argumentar con sofismas tan burdos como los que suelen emplear.
Puntualicemos: Muchos políticos del PSOE de la
Vieja Guardia y prácticamente todos los que han actuado a las órdenes de ZP
durante estos últimos siete años son (o parecen) herederos del peor sector de
los franquistas del Régimen de Franco. Lo peor es que no reconocen tener, más
que un problema con la Dictadura y sus ideas, crímenes o pecados (reales o
supuestos, históricos o inventados), un problema con sus padres o abuelos que,
parece ser, fueron franquistas, mucho más franquistas que la media y probablemente
mejores ciudadanos y políticos que sus hijos o nietos: estos que han actuado
demasiadas veces como resentidos contra sus progenitores. Sin embargo, este
baldón lo achacan ellos muy injustamente a los políticos del PP, que han
demostrado ser, en general, mucho más tolerantes, demócratas y respetuosos con
los adversarios que ellos.
Toda la llamada izquierda y todos los
nacionalistas e independentistas periféricos son responsables del Pacto del
Tinell, pacto con el que (reviviendo lo peor de la República y del Frente
Popular) han pretendido sacar del terreno de juego político y democrático a los
militantes y votantes del PP, que son, al menos, tan dignos de respeto, tan
demócratas y tan amantes de España como ellos, además de ser probablemente más
y mejor preparados. Por tanto no tienen excusa ninguna y deben entonar su "mea
culpa" no sólo los ministros que fueron, han sido y son de los gobiernos de
R.Zapatero (ZP), sino los representantes en Las Cortes del PNV (Erkoreka), de
CiU (Duran i Lleida). Esta catástrofe ha sido posible por culpa de las mentiras
de Solbes ante Pizarro, de los que inventaron las acusaciones de antipatriotas
a los que nos prevenían de la Crisis, de los ministros y ministras que han
inventado derechos y leyes, probablemente inconstitucionales, de pésimos
resultados para la convivencia, de los que han cambiado arteramente la
Constitución mediante Estatutos, que debieron esperar a una reforma consensuada
de la misma. Son culpables también los periodistas y artistas que han hecho
propaganda, en vez de arte o periodismo al servicio de la información verídica
y honrada; los creadores de opinión (especialmente a través de programas de TV,
tanto telediarios manipulados, como series tergiversadoras de nuestra historia,
como programas de humor, o "realitys" y "norias o tomates" que han rebajado la
autoestima y dignidad de todos los españoles). Todos los sindicatos y grupos de
indignados que se han levantado, "casual, (¿justamente?), precisamente" en las
épocas más delicadas (días de reflexión ante las votaciones), o solamente han
protestado contra los gobiernos del PP, por motivos injustificados, como los de
la huelga de la enseñanza, que evidencian una manipulación política de la
protesta, mediante razones inventadas y sin fundamento.
El único que parece haber encontrado ahora la
sensatez y el equilibrio, que la situación española y europea merece, es
nuestro aun Presidente D. José Luís Rodríguez Zapatero. De él esperamos que, al
menos, enmiende, con una colaboración leal con D. Mariano Rajoy Brey (si llega
a ganar), todos sus errores anteriores que nos han llevado a la ruina.
El PSOE necesita una auténtica regeneración, por
su propio bien y por el bien de España. Sin ese cambio en el PSOE y en los
sindicatos CCOO y UGT, no habrá posibilidades de salir de este pozo en el que
todos ellos nos han metido, por culpa de los que les votaron y aplaudieron sus
decisiones. En tertulias televisivas y de radio hemos escuchado, hemos visto
con orgullo y alegría (los que en los 80 y 90 votamos al PSOE y a IU), que aún
quedan socialistas con ideas, con sentimientos democráticos, con conocimientos
básicos, con honradez mental, con capacidad probada para asumir la dirección de
este partido, hecho unos "zorros" por culpa de Zarrías, Griñán, Chaves, "Felipe
y Alfonso", Rubalcaba, Alarte y punto y aparte y tantos otros cómplices de todo
lo que ha pasado en los años del GAL, de la LOGSE: del acoso a Marino Barbero,
como ahora a la Jueza Alaya, la de los EREs; de los sucesos del 11 al 14M; de
las "ocupaciones de plazas y lugares públicos" de los "Indignados"...
Daré sólo unos nombres de los que más aparecen en
periódicos y tertulias: Paco Vázquez, Antonio Asunción, Cristina Alberdi,
Javier Nart, Nicolás Redondo Terreros, José María Fidalgo...
Nos sobran demagogos, "travestis políticos" como
Santiago Carrillo, Rosa Díez, Rosa Aguilar ("La traidora"), comediantes como
Rubalcaba, que nos canta cancioncitas ("Sin ti no soy nada") cuando le
preguntan con razón por "El Faisán", mimitos como los de Carme Chacón.
Necesitamos políticos como Julio Anguita ("programas, programas, programas"),
como Aznar, como Rajoy, como todas las Mujeres de Rajoy (ninguna de cuota,
todas de mérito, prudencia y sacrificio) que, en frase genial de Isabel San Sebastián,
han permitido a Rajoy llegar a ser el "Rajoy de sus mujeres", el Mariano Rajoy
que ahora evidencia su capacidad, prudencia y buen hacer: su prudencia en la
elección de colaboradoras la evidencian: Soraya, Esperanza, Alicia, Rita, Ana,
Luisa Fernanda, Dolores, María, Carmen, Teófila, Loyola (epd), Elvira, y su
propia Viri.
De paso nos demuestra con hechos de mujeres
valiosas que nos sobran las feministas radicales que luego se derriten ante el
"jefe-capo", y necesitamos estas mujeres modernas, preparadas, femeninas,
profesionales eficaces, solteras o casadas, madres tradicionales o madres
modernas, sin necesidad de dar espectáculos de días del orgullo tal o cual.
Necesitamos periodistas y pensadores como muchos
de Intereconomía, de La Gaceta, de ABC, de La Razón, de El Mundo, de El País.
Que vuelvan los mejores y que se callen los peores, los manipuladores, los
apesebrados. Todo esfuerzo será poco.
Hoy quiero terminar recomendando las últimas
columnas y comentarios de periodistas tan consecuentes, sabios y serios como
Manuel Martín Ferrand, Gabriel Albiac, Hermann Tertsch, José María Carrascal,
Carlos Herrera, Ignacio Camacho y tantos otros como Victoria Prego, Casimiro G.
Abadillo, Antonio G. Barbeito, Curri Valenzuela, Ángel Expósito, Juan Manuel de
Prada, Isabel Durán...
Tenemos salvación; pero hay que reducir al máximo
la financiación estatal de los partidos políticos y de los sindicatos; hay que
conseguir que la democracia llegue primero a estos grupos, imprescindibles en
una buena democracia. Hay que delimitar los campos del Estado, del Gobierno, de
la Sociedad Civil, de los grupos culturales, artísticos, religiosos,
benefactores. No todos juegan en todos los campos. El Gobierno y el Estado no
pueden invadirlo todo. Especialmente debe respetar la dignidad de las personas,
de las familias. "Mi casa es mi Castillo". "En mi casa soy el Rey". Cada uno en
su casa es el Rey. Esa dignidad es imprescindible e inalienable.
Hay que saber los beneficios que reportan a la
sociedad todos estos grupos naturales; pero hoy, aquí, debemos reconocer que Cáritas
y la Iglesia Católica española han contribuido de forma ejemplar a soportar
esta enorme crisis y esta terrible situación de cinco millones de parados y
millones de pobres necesitados de ayudas esenciales.