Todos los ojos miran a Valencia. Lo que empezó como una
protesta estudiantil de unos centenares de alumnos del instituto Luis Vives ya
ha recibido su bautismo: "Primavera Valenciana".
Pese a que las imágenes son muy contundentes -las cargas policiales del lunes
fueron, sin duda, excesivas en algunos casos- no reflejan una realidad nueva. En
la Comunitat Valenciana
en general, y en Valencia en particular,
la estampa de actuaciones policiales, empujones y persecuciones por la calle se
da cada cierto tiempo.
La oposición política al PP en la autonomía valenciana ha centrado sus críticas
en la delegada del Gobierno, Paula Sánchez de León. No obstante, la
exvicepresidenta del Consell dijo desde el minuto uno que se investigarían
todas las cargas policiales y que habría consecuencias. Este mismo martes ha
anunciado un expediente informativo.
Quizás la 'gasolina' que avivó la protesta fue la palabra "enemigo" que usó el jefe
policial, Antonio Moreno, para referirse a la protesta estudiantil. Moreno
cometió un exceso que sólo podría ser digno de ser dirigido hacia algunos
antisistemas que no son la mayoría de los estudiantes.
Diariocríticocv.com recuerda los dos anteriores incidentes que hubo en
Valencia. En los dos -con cargos políticos distintos en Interior y Delegación de
Gobierno- se vieron imágenes, sin duda, que provocan una gran alarma y
preocupación:
-Abril de 2010: El Ayuntamiento de Valencia derribó cinco inmuebles
ubicados en el barrio de El Cabanyal, entre las calles San Pedro
y Vidal de Caselles. La decisión del equipo de Barberá provocó
enfrentamientos en la zona marítima de Valencia. La Policía en los días
posteriores y meses sucesivos tuvo que actuar contra ciertos grupos antisistemas
que aprovechaban las manifestaciones magníficas. También se registraron heridos
-Junio de 2011: La investidura de Francisco Camps en Les
Corts Valencianes se produjo en pleno auge del Movimiento 15 M. Los indignados
se agolparon a las puertas de la
Cámara autonómica. Pretendían denunciar las, a su juicio, "prácticas
corruptas" de los políticos. La protesta se radicaliza por parte de ciertos sectores.
Incluso el expresidente Joan Lerma es agredido verbalmente. La Policía Nacional actuó con contundencia
y las detenciones y heridos también provocaron una notable respuesta social.
Carlos Llopis | 2012-02-21 15:39:31