La titular del juzgado de Instrucción número 21 de Valencia, encargada de investigar un presunto fraude en la concesión de subvenciones a ONG por parte de la extinta Conselleria de Solidaridad y Ciudadanía, considera que Rafael Blasco -extitular
de este departamento y actual síndic del PP en Les Corts- participó de
los beneficios "ilícitos" de la trama y afirma que conocía las
"irregularidades" y, sin embargo, no actuó.
Así consta en un auto con fecha de 29 de junio, en el que la
magistrada, tras considerar que Blasco pudo haber cometido un delito de
fraude de subvenciones, prevaricación, cohecho, tráfico de influencias,
malversación de caudales y falsedad documental, solicita al Tribunal
Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV) que asuma la
investigación, puesto que es a este órgano al que le corresponden las
causas con aforados. Y Blasco lo es.
De esta manera, la jueza ha seguido los pasos de la Fiscalía
Anticorrupción de Valencia, organismo que solicitó el traslado de la
causa al TSJCV al estimar la existencia de indicios delictivos
"razonables" y "suficientes" que acreditaban la participación de Blasco
en los hechos investigados.
En la causa, que cuenta con 27 imputados y que lleva más de un
año en instrucción, se investigan supuestas irregularidades en la
concesión por parte de la Administración autonómica de subvenciones
--entre los años 2008 a 2011-- destinadas a la cooperación al desarrollo
para el tercer mundo, así como anomalías en la gestión de dichos
fondos.
Con la intención de obtener estos fondos, el empresario Augusto
César Tauroni, quien actualmente se encuentra en prisión por esta causa,
contactaba con pequeñas entidades, carentes de medios personales y
materiales, para ejecutar proyectos de cooperación al desarrollo. Muchas
de ellas no tenían trayectoria en el mundo de la cooperación, y a ellas
les ofrecía gestionarles tanto la parte administrativa como la técnica
de los proyectos. Entre estas entidades figura Asade, Asamanu, Ceiba,
Esperanza sin Fronteras, Fudersa y Fundación Cyes.
Tauroni, según da como probado la jueza, decidió participar de
forma directa, a través de la Fundación Entre Pueblos --posteriormente
denominada Hemisferio--, o indirecta, a través de las pequeñas ONG, en
las convocatorias públicas de subvenciones de la conselleria, "al contar
con la aprobación y apoyo" de Blasco, "quien atendiendo al cargo
político desempeñado, le iba a favorecer en la aprobación de los
proyectos que presentase".
El propósito final era desviar buena parte de los fondos
públicos y, para ello, Tauroni creó un entramado de empresas
directamente relacionadas con él mismo, unas domiciliadas en España y
algunas otras en EEUU. Estas mercantiles facturaban a las pequeñas
entidades beneficiarias de las subvenciones y que, o bien no llevaban a
cabo el servicio facturado, o bien el valor por el que se facturaba
estaba muy por encima del precio ordinario del mercado.
La jueza cita como ejemplo de esta práctica los proyectos
otorgados a la Fundación Cyes en 2008 para abastecimiento de agua en
Nicaragua y producción de alimentos. De lo que se desprende de algunas
testificales, esta entidad no podía acreditar experiencia previa, con lo
que los técnicos se negaban a hacer el correspondiente informe por el
que Blasco podría aprobar las subvenciones.
Blasco, "encolerizado"
En un momento determinado, Blasco ordenó
convocar a estos técnicos a una reunión urgente, y en ella les expresó
su desagrado por su postura, y les insistió y exigió "de forma
persistente" que le entregaran el acta para darle el curso
correspondiente, a la vez que cuestionaba su profesionalidad. Blasco,
"encolerizado", llegó a dirigirse a los técnicos advirtiéndoles de que
se iba a dedicar durante el periodo estival a revisar todos los
expedientes cursados por ellos para buscar irregularidades en los
mismos. Al final, Fundación Cyes presentó una documentación que luego se comprobó que no era verdadera, y Blasco le otorgó la subvención.
En total, la fundación recibió 1.666.818 euros, de los que tan
solo 43.000 euros se transfirieron a Nicaragua. Con el resto, adquirió
cuatro inmuebles en Valencia, por importe de 969.875 euros, y abonó
facturas "desorbitadas" a empresas propiedad de Tauroni. Y esta fue la
forma de operar hasta 2011 con el asunto de las subvenciones, incluso
con el proyecto de construcción de un hospital en Haití, tras el
terremoto. Así lo corrobora también un informe de la Intervención
General del Estado.
Según afirma la jueza en el auto, Blasco "conocía el fin
último" de Tauroni de "lucrarse" con los fondos obtenidos de las
subvenciones de la conselleria y, además, asevera que participó de los
beneficios "ilícitos" obtenidos por Tauroni "al recibir determinadas
cantidades de dinero por parte de éste".
La magistrada fundamenta estas afirmaciones, entre otros
indicios, en diversa documentación intervenida en el domicilio de
Tauroni, en la que aparecían iniciales unidas a cifras que podían
corresponder a pagos en metálico. Entre estas iniciales se encontraban
'RR', 'MLL' y 'YO'. En la columna de 'RR' constan dos cantidades por
importes de 7.500 y de 5.000 euros, y la magistrada estima que existen
indicios "suficientes" para poder pensar que estas iniciales se
corresponden al nombre de 'Roger Rabit' y, por tanto, a pagos efectuados
a Blasco --le llamaban así, o 'Conill' y 'Conejo'--.
INFORME FISCAL
El fiscal ya alertó en el escrito que remitió a la jueza, al que ha tenido acceso Europa Press, que Blasco contaba
con la colaboración de personal directivo y funcionarial de la
conselleria, que se dedicaba a facilitar la concesión de las
subvenciones que recibían las ONG vinculadas a Tauroni, así como a
facilitar la justificación de la ejecución de los proyectos
subvencionados, "pese a saber que éstos no se habían realizado conforme a
los requisitos de la concesión de la subvención".
Asimismo, el ministerio público aseguró, respecto a los proyectos adjudicados a la Fundación Cyes, que Blasco "presionó"
a los miembros del comité de valoración para obtener la propuesta que
le permitiese dictar la resolución, "a sabiendas" de la entidad carecía
de los requisitos para su concesión. Esta "insistencia" y "presión" para
la concesión, "solo se puede explicar desde la relación de amistad y de
negocio existente entre Blasco y Tauroni", como se desprende del
contenido de las conversaciones telefónicas existentes entre ambos entre
los meses de mayo de 2011 a febrero de 2012.
Al respecto, tanto el fiscal como la jueza recogen una
conversación telefónica entre Blasco y Tauroni, de 8 de junio de 2011,
en la que el primero le dice al empresario que esté tranquilo, que va a
salir todo muy bien, y le indica que acabará con él de alcalde de Nueva
York --posiblemente en referencia a los cambios producidos como
consecuencia de nuevos nombramientos y ceses derivados de las elecciones
autonómicas y municipales del 22 de mayo de 2011--.
| 2012-07-03 16:36:43